Desde la tierra del Gran Mariscal de Ayacucho, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, envió un contundente mensaje a la comunidad internacional y a la clase política extremista del país.
Rodríguez abogó por un «reencuentro nacional» y una nueva espiritualidad de convivencia que permita dejar atrás las agresiones sufridas desde enero de 2024, subrayando que Venezuela ha demostrado en estos dos meses que el diálogo político y la diplomacia son las únicas vías para dirimir diferencias.
La mandataria se dirigió directamente a la administración de Donald Trump, señalando que Venezuela celebra ser considerada «amiga y socia», pero recordó que para consolidar esa relación es imperativo el levantamiento de las medidas coercitivas.
«Como pueblo unido decimos que tiene que acabarse ya el bloqueo. Venezuela lo merece. Ya basta de esa clase apátrida que pidió sanciones, bombardeos e invasiones sin pensar en la salud, la educación o la alimentación de nuestros hijos», aseveró.
Asimismo, hizo un llamado a la «unión nacional» para cuidar la paz y la soberanía de la patria, asegurando que el pueblo venezolano sabrá «educar» a los sectores intolerantes.
«Es el momento de que Venezuela levante su mano sanadora para curar las heridas que dejó el fascismo», concluyó, invitando a todos los ciudadanos, sin exclusión, a defender la independencia y la tranquilidad de la nación.












