En un discurso cargado de simbolismo histórico y político, el diputado Nicolás Maduro Guerra, hijo del presidente Nicolás Maduro, instaló este lunes la nueva Asamblea Nacional con un mensaje de resistencia y desafío ante lo que calificó como el “secuestro” del Mandatario y de la primera combatiente, Cilia Flores, por parte del “régimen de Estados Unidos”.
Ante los legisladores reunidos en el Palacio Federal Legislativo de Caracas, Maduro Guerra aseguró que, a pesar de este hecho ocurrido el pasado 3 de enero, “la dignidad del pueblo venezolano se mantiene intacta” y que la unión nacional se ha fortalecido para lograr el retorno de ambos.
Un enfrentamiento de modelos
El núcleo de su intervención fue una contraposición de identidades históricas y políticas que define la crisis actual. “No secuestran a un hombre, están desafiando a una estirpe histórica”, declaró, para luego sentenciar con una frase que resonó en el hemiciclo: “Si ellos son Monroe, nosotros somos Simón Bolívar”.
Con esta analogía, el diputado enmarcó el conflicto como la lucha eterna entre la doctrina estadounidense de influencia hemisférica y el ideal bolivariano de independencia y soberanía latinoamericana.
Carácter y firmeza ante la “agresión imperial”
Maduro Guerra describió a su padre como un hombre sereno, formado por Hugo Chávez, y confió en que se mantendría “firme y a la altura del desafío histórico”. Aseguró que tanto el Presidente como Cilia Flores son “grandes revolucionarios” cuyo único delito es “proteger y amar al país, que no lo entregan”.
“La verdad triunfará y tengo la fe de que más temprano que tarde estarán con nosotros”, expresó, poniendo su confianza en la movilización del pueblo dentro y fuera de Venezuela.
Una violación que trasciende fronteras
El diputado argumentó que el hecho constituye una grave regresión del orden internacional. “El derecho internacional ha sido ultrajado, despreciado y violado en todos sus sentidos”, afirmó, advirtiendo que “si normalizamos el secuestro de un jefe de Estado, ningún país está a salvo”.
Hizo un llamado a la comunidad internacional a no guardar silencio, porque “el silencio frente a estas violaciones compromete a quienes callan y debilita al sistema internacional”.
Unidad y continuidad del proyecto bolivariano
A pesar de denunciar persecución contra su familia, Maduro Guerra reiteró su compromiso de defender al país. Afirmó que la Revolución Bolivariana es un “proyecto político sólido, heredado de Hugo Chávez y con una dirección colectiva”.
Dirigiéndose a la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, le ofreció su “apoyo incondicional” y la firmeza de su bloque. “Secuestraron a Nicolás y a Cilia, pero no secuestraron la dignidad de un pueblo que decidió ser libre”, concluyó, cerrando su intervención con un mensaje de agradecimiento al pueblo y consignas de “paz, democracia, soberanía, lucha, batalla y victoria”.
La instalación de esta Asamblea Nacional, que ejercerá funciones durante el período 2026-2031, se desarrolló en un contexto de máxima tensión política internacional, marcando el inicio de la legislatura con un discurso que promete convertir el caso en un emblema de la soberanía venezolana frente a lo que el gobierno denomina “agresión imperial”.












