Ante la rápida propagación y la gravedad del nuevo brote de ébola en el este de la República Democrática del Congo (RDC) y su llegada a Uganda, el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, declaró la situación como una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional.
De conformidad con el artículo 12 del Reglamento Sanitario Internacional y tras consultar con los ministerios de Sanidad de ambas naciones, el Comité de Emergencias de la OMS se reúne de urgencia para determinar las medidas temporales obligatorias para frenar la epidemia.
El ministro de Salud de la RDC, Samuel Roger Kamba, informó que ya se contabilizan 131 decesos y 513 casos sospechosos. La preocupación internacional se ha incrementado tras confirmarse la expansión del virus a Uganda, donde se reportaron dos casos importados desde el Congo, incluyendo una muerte.
El Director General de la OMS manifestó su profunda preocupación por la magnitud y la velocidad de la epidemia, señalando tres factores de alto riesgo:
1. El elevado número de casos sospechosos y muertes en el terreno.
2. La detección del virus en zonas urbanas densamente pobladas, como Goma (RDC) y Kampala (Uganda), potenciado por intensos movimientos de población.
3. El registro de contagios y fallecimientos entre el personal sanitario, lo que alerta sobre transmisión intrahospitalaria.
A diferencia de brotes anteriores, el agente responsable de esta emergencia es el virus de Bundibugyo. Al ser una variante menos frecuente, representa un desafío médico crítico, actualmente no existen vacunas ni tratamientos específicos aprobados, ni tampoco opciones cercanas a fases de ensayo clínico, según advierten epidemiólogos expertos.
El virus se transmite mediante el contacto directo con fluidos corporales (sangre, sudor, vómito o heces) de personas enfermas o fallecidas, lo que coloca a los familiares y al personal médico en la primera línea de vulnerabilidad.
A pesar de la gravedad, la agencia sanitaria aclaró que el brote no cumple con los criterios para ser considerado una emergencia pandémica (como la COVID-19), por lo que se desaconseja explícitamente el cierre de fronteras internacionales o la restricción al comercio.
«En ausencia de una vacuna, hay muchas otras medidas que los países pueden adoptar para detener la propagación del virus y salvar vidas», enfatizó Tedros Adhanom Ghebreyesus.
La estrategia de contención inmediata se centrará en el rastreo estricto de contactos, vigilancia epidemiológica, refuerzo de laboratorios, prevención de infecciones en centros de salud, entierros seguros y dignos, y una fuerte campaña de comunicación de riesgo y movilización comunitaria.












