La Constitución de 1999 representó un punto de inflexión, en la historia política venezolana, al consagrar el tránsito de una democracia meramente representativa hacia una democracia participativa y protagónica. Este cambio de paradigma, impulsado por el Comandante Hugo Chávez, encontró en las consultas populares uno de sus mecanismos de expresión más genuinos. En el contexto de la Revolución Bolivariana, estos procesos han evolucionado desde ejercicios puntuales de consulta hasta convertirse en el engranaje fundamental del Poder Popular y del autogobierno comunal.
El año 2025 fue, sin duda, un periodo de notable consolidación de este modelo, con la realización de cuatro consultas populares nacionales que marcaron hitos en la construcción del Estado Comunal. Sin embargo, la dinámica revolucionaria no se detiene, y 2026 arranca con un nuevo y significativo hito: la consulta popular del 8 de marzo.
El preludio: La constitucionalización de la participación.
Es imprescindible recordar que la raíz de este proceso se encuentra en el artículo 70 de la Constitución Bolivariana. Este artículo establece que la participación del pueblo en la formación, ejecución y control de la gestión pública se ejerce mediante medios como la elección de cargos públicos, el referendo, la consulta popular, la revocatoria del mandato, la iniciativa legislativa y, fundamentalmente, la gestión descentralizada de servicios y la autogestión comunal.
Lo que hemos presenciado en el último año y medio no es una improvisación, sino la maduración de un proyecto que Chávez visionó y que Nicolás Maduro ha impulsado con la tesis de las 3R.Nets (Resistir, Renacer y Revolucionar) y el legado del Libro Azul. Las consultas populares son, en esencia, la expresión práctica de esa doctrina: el poder dejando de ser una promesa para convertirse en una herramienta cotidiana en manos de las comunidades.
La institucionalización del ciclo comunal (Primera consulta de 2025)
El primer gran hito del año 2025 se materializó el 2 de febrero, con la primera de las cuatro consultas populares nacionales de ese año. Este proceso no puede ser visto como un hecho aislado, sino como la inauguración de un nuevo ciclo político donde el Gobierno Bolivariano decidió acelerar la transferencia de competencias y recursos al Poder Popular. El contexto era complejo, marcado por las tensiones geopolíticas y las agresiones externas. Sin embargo, la respuesta del pueblo fue contundente. Esta primera consulta estableció el estándar de lo que vendría: más de 5.300 circuitos comunales activados para que las bases populares decidieran directamente sobre sus prioridades. El mensaje fue claro: la política de la Cuarta Revolución Industrial también es la política de la organización comunal, y Venezuela se posicionaba como vanguardia en la construcción de un modelo de gobernanza desde el territorio.
La masificación y el salto cualitativo (Abril y julio 2025)
Para el 27 de abril, la segunda consulta popular demostró que el primero de febrero no había sido un ensayo, sino el inicio de una nueva normalidad participativa. El gobierno, lejos de ralentizar el proceso, profundizó el mecanismo. Sin embargo, el hito cualitativo más significativo de este periodo intermedio ocurrió el 27 de julio, con la Tercera Consulta Popular Nacional, dedicada exclusivamente a la juventud. Por primera vez, se realizó una consulta de alcance nacional enfocada en un sector etario específico, aprobándose 5.336 proyectos juveniles. Este hecho representó un salto en la concepción del Poder Popular: se reconocía que la juventud no es solo el futuro, sino el presente de la construcción socialista. Las y los jóvenes venezolanos, organizados en la JPSUV y las comunas, asumieron la vocería de sus espacios, decidiendo sobre proyectos que iban desde la recreación hasta la formación productiva, rompiendo con la narrativa adultocéntrica de la política tradicional.
La Cuarta Consulta y la consolidación del autogobierno (Noviembre 2025)
El punto culminante del ciclo de 2025 se vivió el 23 de noviembre, con la celebración de la Cuarta Consulta Popular Nacional. Los datos oficiales hablan por sí solos: se activaron los 5.336 circuitos comunales en todo el territorio nacional, donde se sometieron a consideración del pueblo 36.674 proyectos comunitarios, resultando aprobados 10.672 proyectos. El ministro del Poder Popular para las Comunas, Ángel Prado, destacó que esta jornada registró «la mayor participación ciudadana», describiéndola como una «fiesta democrática» donde «la gente ha visto resultados concretos». Esta observación es clave: la alta participación no respondió a una movilización vacía, sino a la comprobación empírica de que el voto comunitario se traduce en obras.
Un ejemplo emblemático de esta materialización se vivió en el barrio San Blas de Petare, históricamente reconocido por su lucha popular. Allí, el presidente Nicolás Maduro recorrió la Comuna Simón Rodríguez para supervisar los avances de proyectos previamente aprobados. Los vecinos de Las Pomarosas vieron la reconstrucción de su muro de contención; la juventud, la construcción de un Centro de Entretenimiento Familiar; y los emprendedores, el financiamiento para sus iniciativas productivas.
Este saldo concreto es lo que distingue a la Cuarta Consulta como un hito: dejó de ser solo un mecanismo de participación para convertirse en un sistema de gestión de gobierno. El presidente Maduro lo sintetizó al afirmar que «este año culminamos en ofensiva comunal, construyendo obras para el pueblo» y abogó por flexibilizar aún más el sistema, ampliando centros y horarios electorales para adaptar la institucionalidad a la dinámica de la gente, y no al revés.
La creación de la comuna 4.000 y la meta hacia 2027
Paralelo al ejercicio de las consultas, se alcanzó otra cifra simbólica que merece ser considerada un hito en sí mismo: la creación de la comuna número 4.000 del país. Esta cifra trasciende la estadística; representa el fortalecimiento de la organización territorial y la capilaridad del Poder Popular en la geografía nacional. Cada nueva comuna es un bastión de resistencia, producción y democracia directa.
La meta gubernamental de alcanzar las 6.000 comunas para 2027 plantea un escenario futuro donde el Estado Comunal no sea una excepción, sino la regla. Esto implica que las consultas populares, como método de priorización de proyectos, deberán seguir perfeccionándose, incorporando herramientas digitales y metodologías que amplíen la transparencia y la eficiencia en la ejecución de los recursos.
La séptima consulta y la consolidación del Estado Comunal (8 de marzo de 2026)
La dinámica revolucionaria, lejos de pausarse, arranca el 2026 con un nuevo hito que supera en significado a los anteriores. El 8 de marzo de 2026, Día Internacional de la Mujer, se lleva a cabo la séptima Consulta Popular Nacional y la primera del año . Esta fecha no es casual: rinde homenaje a la mujer venezolana, reconocida por el Comandante Chávez como «la columna vertebral de la Revolución» y actor fundamental en la construcción de la democracia participativa desde los territorios.
Esta consulta introduce elementos innovadores que la consolidan como un nuevo hito:
1. Profundización temática: Por primera vez, la consulta se organiza en torno a dos grandes ejes estratégicos del Plan de la Patria: la Transformación Económica (1T) y la consolidación de Ciudades Humanas (2T), vinculadas a servicios públicos y desarrollo comunitario. Esto demuestra que la planificación central y la participación popular no solo coexisten, sino que se retroalimentan.
2. Ampliación del sujeto político: Reafirmando el carácter inclusivo de la Revolución, se mantiene la participación de los jóvenes a partir de los 15 años, asegurando que las nuevas generaciones se involucren directamente en la construcción de su entorno y en el fortalecimiento del sistema democrático .
3. Un nuevo paradigma de planificación: El vicepresidente Sectorial de Planificación, Ricardo Menéndez, explicó que esta consulta es parte de la construcción de un modelo de Democracia Directa. Votar no es solo elegir proyectos, sino también participar en la evaluación y diseño de las políticas públicas a través de las Agendas Concretas de Acción (ACA) y las Salas de Autogobierno. El pueblo, desde su comunidad, traza el rumbo del país.
4. Cifras que hablan de continuidad: Con más de 36 mil proyectos postulados desde las bases, articulados a través de las 5.336 comunas y circuitos comunales del país, la consulta del 8M demuestra la madurez y la capacidad de autogestión del Poder Popular. El despliegue de 949 centros de votación solo en el estado Zulia evidencia la magnitud del proceso.
Este proceso, liderado en su convocatoria por la presidenta Encargada, Delcy Rodríguez, se presenta como una oportunidad para decirle al mundo que en Venezuela «gobierna el pueblo sin exclusiones de ningún tipo«.
Las consultas populares se erigen, así como una trinchera política. En un mundo donde la democracia liberal representativa muestra signos de agotamiento y crisis de legitimidad, Venezuela ofrece una alternativa: la democracia directa, protagónica y revolucionaria. Lejos de ser un mero trámite burocrático, el proceso de consultas ha demostrado que cuando el pueblo tiene el poder de decidir sobre su vida cotidiana, la participación se multiplica y los resultados se vuelven tangibles.
En definitiva, los hitos de las consultas populares en Venezuela durante la Revolución Bolivariana no son solo fechas en un calendario electoral. Son la constancia de que otra forma de hacer política es posible. Son el termómetro de un proceso que, con el legado de Chávez y la conducción de Maduro, avanza firmemente hacia la consolidación de una nueva civilización humana, edificada desde el barrio, la comuna y el poder creador del pueblo. La democracia en Venezuela no se delega cada 5 años; se ejerce todos los días en las calles, en las comunas y en los proyectos aprobados por la comunidad. Y el 8 de marzo de 2026, una vez más, el pueblo venezolano saldrá a las calles a hacer Patria.












