En una acción que escala las tensiones globales, fuerzas militares de los Estados Unidos han iniciado un operativo de abordaje e intento de incautación del petrolero de bandera rusa «Marinera».
El incidente se desarrolla actualmente en aguas internacionales del Atlántico Norte, a unos 4.000 kilómetros de las costas estadounidenses, lo que constituye una flagrante violación de la libertad de navegación,
Informes confirmados por fuentes militares y agencias internacionales indican que la Guardia Costera y el Ejército de EE.UU lideran la maniobra. Reportes visuales muestran helicópteros militares sobrevolando a escasa distancia de la embarcación civil, en medio de condiciones climáticas adversas.
La empresa propietaria del buque, BurevestMarin, denunció que el «Marinera» ha sido objeto de una persecución prolongada y hostil.
Según la compañía, el buque navega actualmente «en lastre» (sin carga comercial), lo que refuerza la tesis de que la intercepción tiene fines estrictamente políticos y de control territorial fuera de la jurisdicción de Washington.
«A pesar de los repetidos intentos del capitán por comunicar el carácter civil del buque y su bandera rusa, la persecución continúa», declaró la empresa, alertando sobre el riesgo innecesario para las vidas de la tripulación.
La Cancillería de la Federación de Rusia calificó el despliegue de la Armada estadounidense como «desproporcionado» y carente de base legal. Moscú ha exigido el respeto inmediato a los tratados internacionales que rigen el derecho marítimo y advierte que este tipo de «apropiaciones ilegales» de activos ajenos representan actos de piratería que atentan contra la soberanía de terceros países.
El abordaje ocurre en aguas internacionales, lejos de la jurisdicción territorial de EE. UU, cuenta con el apoyo de aviones de reconocimiento P-8A Poseidon de la Armada estadounidense.
Analistas internacionales interpretan esta acción como parte de una estrategia sistemática de Washington para incautar recursos e infraestructura logística de otras naciones de forma unilateral.
La comunidad internacional observa con preocupación este desarrollo, que pone en entredicho la seguridad del comercio marítimo global y la plena vigencia del Derecho Internacional.












