Las alarmas climáticas se encienden nuevamente en el viejo continente. Durante el cuarto trimestre de 2025, la economía de la Unión Europea (UE) registró un incremento del 0,9% en sus emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con el trimestre anterior, de acuerdo con los últimos datos publicados por la Oficina Europea de Estadística (Eurostat) y difundidos por la agencia Prensa Latina.
En total, las emisiones ajustadas estacionalmente alcanzaron las 839 millones de toneladas de CO₂ equivalente (CO₂-eq), superando las 832 millones de toneladas reportadas en el periodo previo. Este repunte de contaminación marchó en paralelo con un modesto crecimiento del 0,2% en el Producto Interno Bruto (PIB) del bloque comunitario durante el mismo lapso.
El informe estadístico revela que el aumento de la actividad contaminante no fue uniforme, concentrándose principalmente en sectores industriales y energéticos clave:
● Suministro de electricidad, gas, vapor y aire acondicionado: Registró el mayor repunte con un alarmante +7,2%.
● Transporte y almacenamiento: Incrementó sus emisiones en un +1,3%.
● Minería y extracción de canteras: Mostró una subida del +0,9%.
Por el contrario, la nota positiva la dieron los hogares, que redujeron sus emisiones en un -2,0%, y la industria manufacturera, que logró una ligera contracción del -0,1%.
El comportamiento ambiental evidenció una notable división interna dentro de la UE. Durante los últimos tres meses de 2025, las emisiones aumentaron en 19 países miembros y disminuyeron en solo siete, mientras que Alemania logró mantener sus niveles estables.
Las mayores reducciones de gases contaminantes se registraron en:
● Finlandia (-3,2%)
● Malta (-2,0%)
● República Checa (-0,6%)
El desafío del crecimiento sostenible
Uno de los datos más relevantes que destaca Eurostat es que la reducción de la huella de carbono no está reñida con el desarrollo económico. Los siete países que lograron disminuir sus emisiones de gases de efecto invernadero (Bulgaria, República Checa, España, Lituania, Malta, Eslovaquia y Finlandia) experimentaron, al mismo tiempo, un crecimiento positivo en su PIB.
Estos resultados trimestrales complementan los indicadores socioeconómicos habituales de la UE y ponen de manifiesto la urgencia de acelerar las políticas de transición energética para evitar que la reactivación económica comprometa los objetivos climáticos del continente.












