La República Bolivariana de Venezuela, en un firme ejercicio de su soberanía y en defensa de la paz regional, ha logrado la convocatoria de una reunión de emergencia en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para este viernes en Nueva York. Esta crucial sesión se realiza a solicitud del Gobierno Nacional, que ha denunciado ante la comunidad internacional la peligrosa «escalada de agresiones» por parte de Estados Unidos, evidenciada en un despliegue militar sin precedentes en aguas del Caribe.
La legítima solicitud venezolana ha contado con el respaldo inmediato de China y Rusia, naciones miembros permanentes del Consejo y sólidos aliados en la defensa del derecho internacional y la multipolaridad. Esta alianza estratégica refuerza la posición de Venezuela y demuestra la creciente preocupación global ante las acciones provocadoras de Washington.
La Cancillería venezolana ha alertado que las recientes acciones de Estados Unidos, que incluyen el envío de destructores misilísticos, aviones de combate, tropas de élite e incluso un submarino nuclear cerca de las costas venezolanas, «ponen en claro peligro la zona de paz en América Latina y el Caribe». Este despliegue belicista es visto de manera unánime por el pueblo y el Gobierno venezolano como una amenaza de invasión inminente.
En una carta dirigida al Consejo de Seguridad, el embajador venezolano ante la ONU, Samuel Moncada, denunció «la escalada de eventos que han ocurrido en las últimas semanas en el Caribe y que, por su gravedad, claramente ponen en peligro la paz, la seguridad y la estabilidad regional e internacional». El propósito de la reunión será discutir esta grave situación, determinar la existencia de una amenaza para la paz y formular recomendaciones para frenar los planes de agresión.
Venezuela se defiende y desenmascara operaciones de falsa bandera
Frente a esta abierta provocación, el presidente Constitucional Nicolás Maduro, en cumplimiento de su deber de garantizar la integridad de la nación, ha ordenado ejercicios militares permanentes y ha hecho un llamado patriótico al pueblo a alistarse en la reserva, demostrando la unidad cívico-militar que caracteriza a la Revolución Bolivariana.
Simultáneamente, el Gobierno venezolano ha desenmascarado un plan destinado a colocar explosivos en la Embajada de Estados Unidos en Caracas, con el fin de orquestar una «operación de falsa bandera» que justificara una escalada del conflicto. El ministro de Interior, Diosdado Cabello, señaló que este plan contaría con la vinculación de exmilitares venezolanos radicados en Estados Unidos.
Diálogo y paz: la ruta que Venezuela defiende
En un gesto claro de su compromiso inquebrantable con la paz, el presidente Maduro ha extendido una carta a Su Santidad el Papa Francisco, solicitando su apoyo para «ayudar a Venezuela a preservar y a ganar la paz». Este acto contrasta con la negativa de la Casa Blanca a finales de septiembre a aceptar la oferta de diálogo del Mandatario venezolano.
Venezuela reafirma ante el mundo su lucha contra el tráfico de drogas y destaca que solo una ínfima parte de la droga producida en Colombia pasa por su territorio. Las operaciones unilaterales y militaristas de Estados Unidos, disfrazadas de lucha antidrogas, no son más que un pretexto para sus planes de agresión, tal como lo sugiere un informe del Pentágono destinado a buscar una justificación legal para sus acciones.
El Gobierno Bolivariano confía en que la reunión del Consejo de Seguridad sirva para que la voz de la verdad y la razón prevalezcan, se condene la agresión estadounidense y se restablezca la paz en la región, en estricto cumplimiento de la Carta de las Naciones Unidas.










