En un sentido acto desde el Cuartel de la Montaña para conmemorar los 34 años del Día de la Dignidad Nacional, el primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello Rondón, envió un mensaje de alerta y cohesión a la Nación, tras los graves sucesos del pasado 3 de enero.
Cabello enfatizó que la unidad, la calma y la inteligencia estratégica son las herramientas indispensables para enfrentar el asedio actual. “La unidad y la cordura para tomar decisiones, por más incómodas y difíciles que sean, es lo único que garantiza la supervivencia de la Revolución y la estabilidad en el país”, sentenció Cabello.
El vicepresidente del PSUV reflexionó sobre el impacto humano de la reciente agresión militar, haciendo especial énfasis en el trauma causado a los sectores más vulnerables de la población.
“Nuestro enemigo histórico es el mismo. El terror que vivieron nuestros niños el 3 de enero debe enseñarnos lo que significa esa amenaza. Mientras nos vean unidos, lo pensarán; pero cuando nos vean separados, nos van a comer uno a uno, no quedará nadie”, advirtió Cabello, instando a mantener la fortaleza interna como escudo protector.
Cabello fustigó la actitud de los sectores extremistas nacionales ante el secuestro del presidente Nicolás Maduro y el ataque al Cuartel de la Montaña. Señaló que la «oligarquía podrida» cree ilusamente que la desaparición física o los bombardeos pueden borrar el ideario chavista.
“Ellos creen que con eso se acaba Chávez. Pasarán 200 años y el Pueblo y el mundo seguirán hablando del Comandante, de su gesta heroica, de su entrega y su compromiso. Solo el Gobierno Nacional y el Pueblo revolucionario son capaces de garantizar la estabilidad y la paz dentro de Venezuela”, resaltó.
El acto sirvió para ratificar que la Revolución Bolivariana no retrocederá en su empeño de proteger la soberanía. Cabello recordó que la entrega del Comandante Eterno es la brújula que guía la resistencia actual, asegurando que la victoria final dependerá de la capacidad de la vanguardia política para anteponer el destino de la Patria a cualquier aspiración particular.










