Desde la noche del Jueves Santo hasta la mañana del Viernes Santo, el pueblo católico caraqueño cumple con una de las tradiciones más arraigadas de la Semana Mayor: la visita a siete templos en la capital venezolana, un acto de profunda devoción que simboliza el acompañamiento a Jesús en su pasión, conmemorando los siete recorridos o estaciones desde la Última Cena hasta el Calvario.
Los fieles recorren las calles del centro de Caracas para realizar este peregrinaje espiritual, que tradicionalmente sigue una ruta establecida por la historia y la fe. A continuación, el orden que suelen seguir los caraqueños en esta manifestación religiosa:
1. Basílica de Santa Ana y Santa Teresa: ubicada entre las esquinas de La Palma y Santa Teresa. Este templo alberga al Nazareno de San Pablo, una de las imágenes más veneradas por la feligresía capitalina.
2. Iglesia de San Francisco: situada en la avenida Universidad, es uno de los templos más emblemáticos de la ciudad, con una historia que se remonta a la época colonial.
3. Catedral Metropolitana de Santa Ana: se encuentra en la esquina La Torre, frente a la plaza Simón Bolívar. Como iglesia principal de la arquidiócesis de Caracas, constituye una parada obligada en el recorrido.
4. Templo Nuestra Señora de Altagracia: posicionado entre las esquinas Carmelitas y Altagracia, este santuario es centro de devoción mariana en el centro histórico.
5. Basílica menor de Santa Capilla: localizada en una esquina de la avenida Urdaneta, destaca por su arquitectura y su arraigo en la tradición caraqueña.
6. Iglesia Nuestra Señora de Las Mercedes: también ubicada en Altagracia, este templo convoca a los fieles que buscan la intercesión de la Virgen en su advocación de Las Mercedes.
7. Templo El Sagrado Corazón de Jesús: la visita culmina en este santuario, ubicado en la esquina Corazón de Jesús, entre las avenidas Universidad y Fuerzas Armadas, cerrando así un recorrido de fe y recogimiento.
Esta tradición, que se mantiene viva en la memoria y la práctica del pueblo católico caraqueño, representa un momento de encuentro espiritual, reflexión y renovación de la fe en el marco de la Semana Santa.
















