Este jueves 26 de marzo se lleva a cabo la segunda audiencia del presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa Cilia Flores, quienes permanecen secuestrados en Estados Unidos desde hace 83 días.
El acto judicial tendrá lugar en el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York a las 11:00 de la mañana (hora local). La comparecencia ocurre tras el secuestro de la pareja presidencial en Caracas el pasado 3 de enero, una acción militar ejecutada contra territorio venezolano por comandos especializados del ejército de Estados Unidos.
La agresión militar dejó más de 100 víctimas fatales, entre ellas civiles, militares venezolanos y 32 soldados cubanos que prestaban servicio en Venezuela como parte de la Guardia Presidencial.
La primera audiencia se celebró el 5 de enero de 2026. En sus primeras declaraciones ante el tribunal neoyorquino, el presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro, se declaró “prisionero de guerra” y rechazó categóricamente los cargos presentados en su contra, reafirmando su condición de jefe de Estado legítimo de la República Bolivariana.
“Soy el Presidente de Venezuela y me considero prisionero de guerra. Me capturaron en mi casa de Caracas”, declaró el líder venezolano ante el juez, describiendo las circunstancias de su detención como una acción militar que violenta su inmunidad presidencial y la soberanía de su país. La declaración establece el marco bajo el cual Maduro interpreta jurídicamente su situación: no como un acusado criminal, sino como un mandatario secuestrado en medio de un conflicto internacional.
Por su parte, la primera dama de Venezuela, Cilia Flores, también se declaró inocente de los cargos en su contra y solicitó una visita consular tanto para ella como para el presidente Maduro, un derecho que hasta la fecha no les ha sido garantizado plenamente.
Durante su primera comparecencia judicial, el Presidente venezolano fue contundente al rechazar las acusaciones formuladas por la justicia estadounidense.
“No soy culpable, soy un hombre decente, sigo siendo el presidente de mi país”, afirmó Maduro ante el magistrado, estableciendo una distinción fundamental entre su rol como Jefe de Estado electo democráticamente y los cargos que Washington intenta imputarle.
El equipo legal del Mandatario venezolano planteó temas pendientes relacionados con la inmunidad presidencial y la legalidad de la detención, aspectos que vulneran principios fundamentales del derecho internacional y la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas.
Un elemento procesal de relevancia durante la primera audiencia fue que el presidente Maduro señaló no conocer previamente los cargos que le imputaban. Este hecho resulta fundamental en términos procesales, ya que, según el derecho internacional y las garantías del debido proceso, todo acusado debe ser notificado formalmente de los cargos en su contra antes de ser sometido a detención o comparecencia judicial.
El caso ha generado una creciente condena en el ámbito internacional. Organismos de derechos humanos, gobiernos de América Latina y el Caribe, así como movimientos sociales y políticos del mundo, han exigido la liberación inmediata del presidente Maduro y su esposa, así como el respeto a la soberanía de Venezuela y las normas del derecho internacional.
La segunda audiencia de este jueves se realiza en medio de un clima de tensión diplomática y con la mirada del mundo puesta en el desarrollo de un proceso judicial que, para los defensores de la pareja presidencial, carece de legitimidad al haber sido producto de una operación militar unilateral y violenta contra un Estado soberano.
Se espera que durante esta nueva comparecencia la defensa del presidente Maduro y Cilia Flores profundice los argumentos jurídicos relacionados con la violación de la inmunidad del Jefe de Estado, la ilegalidad de la detención y la necesidad de garantizar el pleno ejercicio de sus derechos consulares y humanos.










