Desde el Salón Sol del Perú en el Palacio de Miraflores, la presidenta encargada de la República, Delcy Rodríguez, sostuvo una reunión trascendental con víctimas de la violencia política. El encuentro se produce tras la entrada en vigencia de la Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática, con el fin de ratificar el compromiso del Estado con la reparación y la no repetición de hechos violentos.
En el marco del artículo 15 de la nueva normativa, Rodríguez estuvo acompañada por integrantes de la Comisión Especial de la Asamblea Nacional, órgano encargado de supervisar la aplicación de la ley y garantizar espacios de escucha para los afectados.
Durante su intervención, la mandataria compartió su testimonio personal como víctima del puntofijismo. «Escucho el dolor que puede sentir una madre al perder un hijo», manifestó, al tiempo que relató su experiencia de diálogo con quienes fueron responsables de la persecución de su padre y otros luchadores sociales, enfatizando que lo ha hecho exclusivamente por el futuro del país.
La presidenta (e) detalló los progresos del Programa para la Convivencia Democrática y la Paz, el cual ya se encuentra operando en áreas de justicia para sectores vulnerables como campesinos, trabajadores e inquilinos.
Invitó a todas las víctimas del odio a sumarse a esta iniciativa para superar el rencor, además alertó sobre intentos extranjeros, orquestados desde Estados Unidos y Europa, para desvirtuar el proceso de amnistía con interpretaciones erróneas.
Rodríguez cerró el evento con un mensaje dirigido a los venezolanos en el exterior, asegurando que el país tiene «los brazos abiertos» para quienes deseen regresar y participar en este proceso de pacificación nacional. «Venezuela necesita sanar porque esto nos ha llevado muy lejos», concluyó, haciendo un llamado a neutralizar las matrices de opinión que buscan perturbar la tranquilidad de la nación.










