En el marco de la Peregrinación Nacional por una Venezuela sin Sanciones y en Paz, la presidenta encargada de la República, Delcy Rodríguez, hizo un llamado a la población para liderar un movimiento de dignidad nacional que exija el cese definitivo de las medidas coercitivas unilaterales y reivindique el derecho del país al desarrollo y la felicidad.
Rodríguez enfatizó que el país se encuentra en un momento histórico crucial para demostrar su resiliencia ante la comunidad internacional.
La mandataria encargada denunció el impacto negativo que el bloqueo económico ha tenido sobre la calidad de vida de los venezolanos, señalando que es imperativo establecer una postura firme ante el mundo.
«El bloqueo, el asedio y las sanciones ilícitas han causado un terrible daño a nuestro pueblo. Llegó la hora de marcar una nueva pauta: que Venezuela se respeta, que tiene derecho a la felicidad y derecho al futuro», precisó.
Rodríguez exhortó a los ciudadanos a no permitir que la polarización o el odio fracturen la cohesión social. En sus declaraciones, destacó la importancia de mantener un espíritu de paz y unidad nacional.
Asimismo, invitó a los presentes a levantar la bandera nacional con el orgullo de los héroes de la independencia, mencionando figuras como Josefa Joaquina Sánchez y José María España.
Instó a que «nadie nos divida, que el odio no se apodere de nuestros corazones y que el rencor no envenene nuestra alma».
De igual manera, hizo énfasis especial en la juventud venezolana, a quienes calificó como los arquitectos del futuro, pidiéndoles no desmayar hasta que cese el asedio financiero contra la nación.
La Peregrinación Nacional se consolida como un espacio de movilización popular que busca visibilizar el rechazo ciudadano a las sanciones. La presidenta encargada cerró su discurso alentando a los jóvenes a levantar la voz por el bienestar de los niños y niñas del país, asegurando que la fuerza de la identidad nacional es la principal herramienta para superar las dificultades actuales.











