El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, reafirmó este lunes 1 de junio su disposición de ordenar ataques contra objetivos terroristas en la capital libanesa, Beirut, si el grupo chií Hezbolá no cesa sus ataques contra ciudades y ciudadanos israelíes.
La declaración se produjo tras una conversación telefónica con el presidente estadounidense, Donald Trump, quien previamente había asegurado haber mediado para un cese al fuego y afirmado que Israel no enviaría tropas a la capital libanesa.
A pesar de los anuncios de Washington sobre un posible entendimiento, la oficina de Netanyahu aclaró que la postura de Israel respecto a la seguridad de sus ciudadanos se mantiene inalterable. El primer ministro enfatizó que, independientemente de las gestiones diplomáticas, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) continuarán operando en el sur del Líbano conforme a la estrategia prevista.
El pronunciamiento de Netanyahu surgió en un contexto de alta presión política. Tanto sectores de la oposición israelí como miembros de su propio gobierno habían cuestionado al primer ministro a raíz de la información divulgada por Trump, la cual sugería una desescalada que, según las advertencias del líder israelí, está supeditada al comportamiento de Hezbolá en el terreno.
Por su parte, la situación en la región sigue siendo volátil. Mientras las autoridades libanesas han reportado intentos de alcanzar un alto el fuego, los enfrentamientos en el sur del Líbano se han mantenido activos, con reportes de bajas en ambos bandos y una movilización diplomática en curso para evitar una escalada de mayor magnitud.










