En un contexto de máxima tensión geopolítica y un inédito despliegue militar estadounidense cerca de las aguas territoriales venezolanas, el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, reiteró su firme apuesta por el diálogo y la paz.
La declaración se produce tras una reciente entrevista exclusiva concedida al reconocido analista y escritor Ignacio Ramonet, quien se encuentra en Caracas para presentar su nuevo libro, La conversación infinita, en el marco de la Feria Internacional del Libro.
Ramonet, testigo directo de la situación en el país, detalla en su crónica la alarmante acumulación de poder bélico por parte de Washington desde el pasado agosto. Este despliegue incluye la incorporación del portaaviones nuclear USS Gerald R. Ford, el buque más grande y moderno de su Armada, junto a un grupo de ataque compuesto por destructores, cruceros, submarinos y más de 15.000 efectivos militares.
Se trata del mayor despliegue militar de Estados Unidos en la región desde la Guerra del Golfo Pérsico en 1990.
El gobierno estadounidense, bajo la administración de Donald Trump, justifica esta movilización como una «misión para combatir los cárteles de droga», una narrativa que choca con la evidencia. El propio Ramonet subraya que agencias de inteligencia coinciden en que las muertes por sobredosis en EE. UU. son causadas principalmente por el fentanilo procedente de México, y que el 90% del tráfico de cocaína hacia EE. UU. pasa por el Pacífico, no por el Caribe o Venezuela.
A pesar de la falta de pruebas que vinculen a Venezuela con la problemática del narcotráfico que alega Washington, el gobierno norteamericano ha iniciado desde septiembre una serie de ataques contra embarcaciones civiles calificadas de «narcolanchas», resultando en la destrucción de una veintena de navíos y el asesinato de aproximadamente 80 personas.
Organizaciones internacionales, incluida la Organización de las Naciones Unidas (ONU), han condenado estas acciones, catalogándolas de «ejecuciones extrajudiciales» y denunciando serias «violaciones al derecho internacional», al tratarse de ataques sin declaración de guerra del Congreso de EE. UU. y sin un debido proceso judicial.
Pese al ambiente de amenaza externa y a la admisión de «operaciones encubiertas» de la CIA, Ramonet destacó la absoluta normalidad y tranquilidad que se vive en la capital venezolana.
«No constato ninguna fiebre de compras de precaución». Ni observo, en la afluencia, ninguna angustia, o nerviosismo, o temor,» señala Ramonet.
El corresponsal recorrió la ciudad, confirmando la ausencia de militarización, retenes o fortificaciones, concluyendo que la intención de infundir pánico entre los caraqueños ha sido un «fracaso rotundo».
La jornada del periodista culminó con una visita a la Comuna «General Rafael Urdaneta» en Cagua, Estado Aragua, donde acompañó al presidente Maduro.
El mandatario, lejos de una atmósfera de asedio, compartió con la comunidad, mostrando la vida social y productiva que se mantiene en el país.










