Por Fernando E. Rivero O., Msc. en Filosofía de la Guerra. – . Estrategia de Seguridad Nacional 2025 (ESN-2025). La administración Trump encarna un nuevo proyecto de reposicionamiento de la hegemonía global de Estados Unidos en el marco de la competencia frente a las potencias emergentes. En consecuencia, su Estrategia se concentra en la “protección de intereses fundamentales”, jerarquiza regiones, así como propósitos, replantea la globalización neoliberal, cuestión la institucionalidad internacional que limita el logro de sus objetivos y se traza evitar que otros competidores asuman la dominación global o regional. La ESN-2025 apunta a mantener la supremacía mundial de Estados Unidos y engloba una ofensiva en distintos ámbitos.
2. Ecuación del Poder en la ESN-2025. La planeación estadounidense se fundamenta en varias prioridades; Seguridad Económica, Seguridad Fronteriza, Poderío Militar, Restauración del Dominio Energético y en el fortalecimiento de la Disuasión Nuclear. Tales prioridades se cruzan con el intento de limitar las capacidades de las potencias emergentes, especialmente contener a China, recomponer la política de alianzas estadounidense, desembarazarse de guerras duraderas y de conflictos que no sirvan a los intereses nacionales vitales y centrales de EE.UU. Economía y el poder militar son el eje articulador de la Estrategia y Nuestra América la región más importante para su desarrollo.
3. Importancia Geopolítica de Nuestra América en la ESN-2025. América Latina y el Caribe posee importantes recursos naturales que son claves para las cadenas económica-productivas de la industria estadounidense y también para su complejo militar. El 60% del litio del mundo, 19,4% de las reservas de petróleo del planeta, 26% del agua dulce aprovechable del planeta, son algunos de los recursos estratégicos de Nuestra América. Adicionalmente, la región cuenta con puntos geoestratégicos de vital importancia para EE.UU. como el Canal de Panamá, el Mar Caribe, la Antártida, entre otros. En efecto, la priorización de América Latina y el Caribe es inédito en las Estrategias de Seguridad Nacional precedentes a la de 2025. Esto revela dos cuestiones irrebatibles. Primero, el despliegue militar de EE.UU. en la región no responde al narcoterrorismo sino a sus imperativos económicos. Segundo, el petróleo venezolano es clave para lograr “restaurar el dominio energético” estadounidense en el mundo, así como el acceso a energía barata y abundante, tal como lo define la ESN-2025.
4. América Latina y el Caribe en la ESN-2025. El hemisferio occidental es la región en la cual se enfoca la Estrategia de la administración Trump. América Latina y el Caribe se define como un área prioritaria para restaurar la preeminencia estadounidense. Crear alianzas, fortalecer las fuerzas políticas y gobiernos afines en la región, limitar o expulsar a las potencias competidoras, garantizar el acceso irrestricto a recursos naturales y a ubicaciones de importancia geopolítica, son algunos de sus objetivos en el continente. El logro de dicho objetivo conlleva a una reedición de la Doctrina Monroe y la instauración del Corolario Trump que combina poder blando con una planeación militar que sirva para la imposición de dicha Estrategia. Incluso, tal es su importancia que la ESN-2025 traza la relocalización de fuerzas militares estadounidenses a nivel mundial para centrar su presencia militar en nuestra región.
5. La reedición de la Doctrina Monroe y el Corolario Trump se traduce en una planeación político-militar de largo plazo que convertirá a América Latina y el Caribe en el principal territorio en disputa en el marco de la competencia geopolítica actual. La Estrategia de Seguridad Nacional 2025 anuncia la recolonización de Nuestra América. Dicha Estrategia evidencia que Estados Unidos prepara agresiones militares combinadas con su poder blando para apropiarse de la región. La unidad de los pueblos basada en una estrategia común y en la construcción de mecanismos de contención políticos, diplomáticos, económicos y militares son de vital relevancia para afrontar los retos venideros. Sin dudas, Venezuela será el escenario principal de esa batalla regional y, por consiguiente, prepararse política y militarmente es un deber ineludible para defender la soberanía, la paz y el Proyecto Nacional Simón Bolívar.










