La Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) aprobó este miércoles, por trigésima tercera ocasión consecutiva, una resolución que condena el embargo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos contra Cuba, una política que se mantiene desde hace más de seis décadas.
La resolución titulada «Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba» fue presentada por La Habana y recibió un respaldo mayoritario de 165 votos a favor. En contra votaron 7 países, mientras que 12 naciones se abstuvieron.
Votación y posturas internacionales
El resultado refleja el aislamiento internacional continuo de la posición estadounidense. Tradicionalmente, solo Estados Unidos e Israel han votado en contra de esta resolución anual. Sin embargo, en esta ocasión, se les unieron otras cinco naciones, entre las que destacan Argentina y Paraguay. Entre las abstenciones figuraron Costa Rica y Ecuador.
Durante el debate, que comenzó el martes, la gran mayoría de las delegaciones y grupos regionales expresaron su firme rechazo al embargo. Intervinieron en este sentido representantes de la Comunidad del Caribe (CARICOM), el Grupo de los 77 y China, el Grupo Africano, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) y el Grupo de Amigos en Defensa de la Carta de la ONU, entre otros.
El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, intervino en la Asamblea para denunciar los «efectos cotidianos y devastadores» del embargo, que calificó como una violación «flagrante» de los derechos humanos del pueblo cubano. Afirmó que la medida estadounidense «priva de acceso» a Cuba a fuentes de financiamiento, remesas y medios para la producción de alimentos, con el «único objetivo de provocar un estallido social que derive en un derrocamiento» del Gobierno.
Rodríguez también criticó enérgicamente la inclusión de Cuba en la «lista espuria» de países patrocinadores del terrorismo, mantenida por Estados Unidos. «Cuba es un país de paz», enfatizó, y añadió: «Cuba es un país víctima del terrorismo. Durante años, y aún hoy, se organizan y financian contra el país actos terroristas desde el territorio de los EE.UU.».
Varios representantes internacionales apoyaron la posición cubana y criticaron la política de Washington:
· El representante permanente de Rusia, Vasili Nebenzia, tildó el embargo de «guerra de sanciones» y un «ejemplo claro de injerencia traicionera en los asuntos internos de un Estado independiente».
· El embajador de Venezuela, Samuel Moncada, contrastó: «Mientras EE.UU. exporta guerra, Cuba exporta vida. Votar por Cuba es votar por la justicia, por la paz y por la vida».
· La representante de Colombia, Leonor Zalabata, señaló que las medidas «afectan de manera directa al pueblo cubano, obstaculizan su desarrollo económico y social y restringen el acceso a insumos esenciales».
· El embajador de Brasil, Sérgio França Danese, comentó que el embargo «ha afectado gravemente el acceso del país a bienes esenciales, incluyendo medicamentos».
· El representante de México, Héctor Vasconcelos, lamentó el «continuo desacato a esta voluntad mayoritaria de la comunidad internacional».
· El embajador de Nicaragua, Jaime Hermida Castillo, afirmó que las medidas coercitivas unilaterales constituyen «violaciones flagrantes del derecho internacional».
El Gobierno cubano presentó un informe que cuantifica el impacto económico del bloqueo. Según el documento, entre marzo de 2024 y febrero de 2025, las pérdidas para la isla ascendieron a 7.556,1 millones de dólares, lo que representa un incremento del 49% respecto al período anterior.
Estas cifras se traducen en aproximadamente 20 millones de dólares diarios o m de 862,568 dólares por cada hora de bloqueo. A precios corrientes, el daño acumulado en más de seis décadas supera los 170.677 millones de dólares, una cifra que, ajustada al valor del oro, alcanzaría los 2,1 billones de dólares.
A pesar del abrumador respaldo internacional anual, el embargo se mantiene en vigor, evidenciando una profunda discrepancia entre la voluntad mayoritaria de la ONU y la política exterior de Estados Unidos hacia la isla.










