llegada de su vuelo número 79, que repatrió a 208 connacionales. Entre los retornados, destaca el emotivo caso de la niña Osmary Perdomo Carranza y su madre, Katherine Carranza, quienes lograron reencontrarse tras casi cinco meses de separación forzosa.
El calvario para esta familia comenzó el pasado 06 de junio, cuando Katherine Carranza fue detenida mientras trabajaba en el extranjero y recluida en un centro de migración. En ese momento crítico, su hija Osmary, de apenas 7 años, quedó al cuidado de amigos de la familia, quienes la acogieron para evitar que la pequeña cayera en manos de las autoridades del país donde se encontraban.
Desde su detención, Katherine libró una batalla legal y emocional para no ser separada de su hija. En una entrevista exclusiva para Venezuela News, la madre relató cómo fue presionada para firmar su orden de deportación sin la garantía de que Osmary la acompañaría. «Yo dije: Sin mi hija yo no voy, porque es un país que uno no sabe qué va a pasar y ni loca dejaba a mi hija allá. Cómo entré con mi hija así salgo», afirmó.
Ante la desesperante situación, la abuela materna de la niña contactó a la Gran Misión Vuelta a la Patria para solicitar ayuda. De inmediato, la presidenta del programa de repatriación, Camilla Fabri, inició las gestiones siguiendo las directrices del presidente de la República, Nicolás Maduro, para rescatar a ambas y facilitar su regreso a Venezuela.
La victoria humanitaria se concretó este 22 de octubre, cuando la pequeña Osmary fue devuelta a los brazos de su madre, permitiéndoles emprender juntas el viaje de regreso a su tierra natal.
Al descender del avión en suelo venezolano, Katherine no pudo contener su emoción y expresó su profundo agradecimiento. «Con mi hija donde sea. Cuando la vi me volvió el alma al cuerpo. Estoy tranquila y en paz por estar aquí otra vez de vuelta. Agradecida con el Gobierno, con el presidente Nicolás Maduro y la Misión Vuelta a la Patria por agilizar todo el proceso para repatriarnos», declaró.
Con la firme convicción de rehacer su vida en Venezuela, Katherine llegó llena de esperanza y agradecimiento. emocionada por reunirse con el resto de su familia y asegurando que hará todo lo necesario para garantizar un futuro digno para su hija dentro de las fronteras venezolanas.










