En un ejercicio de soberanía informativa, el Gobierno Nacional ha denunciado la difusión de una noticia falsa (fake news) diseñada para atacar la institucionalidad de la República. La pieza manipulada simula ser un reporte de un medio internacional bajo el titular «Venezuela censura y reprime», afirmando erróneamente que existe un control sobre los medios de comunicación en el país.
Desde el Palacio de Miraflores, se ha calificado este contenido como un montaje malintencionado que utiliza imágenes de protestas descontextualizadas para alimentar una narrativa de inestabilidad que no corresponde con la realidad nacional.
Esta campaña busca empañar el clima de paz y el libre ejercicio informativo que prevalece en el territorio. El sello de «FAKE» impuesto sobre esta imagen ratifica que se trata de un laboratorio de guerra psicológica que utiliza la identidad gráfica de diarios extranjeros para intentar dar credibilidad a falacias.
El Estado venezolano reafirma que el ecosistema de medios opera bajo los principios constitucionales de libertad y responsabilidad, rechazando cualquier intento de injerencia que pretenda imponer una matriz de opinión negativa mediante el engaño.










