El Departamento de Guerra de Estados Unidos asumió este sábado la autoría de un nuevo ataque cinético contra una embarcación en el mar Caribe, que resultó en la muerte de tres personas. El secretario de Guerra, Pete Hegseth, confirmó que la operación fue ordenada directamente por el presidente Donald Trump, lo que intensifica las críticas internacionales sobre la política de ejecuciones extrajudiciales en Latinoamérica.
En una publicación en su cuenta de la red social X, el secretario Hegseth justificó la acción al afirmar que la «narcolancha» era objetivo conocido por los servicios de inteligencia por el «contrabando ilícito de narcóticos», calificándola de «buque de narcotráfico operado por una organización terrorista designada». El ataque se ejecutó en aguas internacionales.
Hegseth empleó una retórica belicista, lanzando una amenaza directa al asegurar que el Departamento tratará a estos individuos «exactamente como tratamos a Al Qaeda» y que continuarán «rastreándolos, localizándolos, buscándolos y eliminándolos». Esta declaración enmarca una campaña militar que cumple once semanas de despliegue en la región, bajo el pretexto oficial de la lucha antidrogas.
La posición estadounidense enfrenta un escepticismo generalizado. Informes de Naciones Unidas y de la propia Agencia Antidrogas de EE.UU. (DEA) descartan que Venezuela sea una ruta significativa para el narcotráfico con destino a Estados Unidos. Un reporte de la ONU precisa que el 87% de los narcóticos con destino a EE.UU. sigue la ruta del Pacífico, principalmente desde Colombia y Ecuador.
Desde que comenzó el despliegue militar en agosto, que incluye buques de guerra, un submarino, aviones de combate y tropas, una serie de bombardeos similares ha dejado un saldo de más de 60 personas fallecidas. Estas acciones han sido calificadas como «ejecuciones extrajudiciales» por el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, y condenadas abiertamente por los gobiernos de Colombia, México y Brasil. Expertos internacionales insisten en que estas operaciones constituyen ejecuciones sumarias que violan el derecho internacional.
Contexto regional: la postura de Venezuela
Por su parte, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha denunciado en repetidas ocasiones que su país es víctima de una «guerra multiforme» orquestada desde Washington. El Mandatario sostiene que la narrativa del narcotráfico es un pretexto para justificar agresiones que buscan apoderarse de las inmensas riquezas petroleras de la Patria bolivariana.
La escalada militar en el Caribe continúa generando una profunda preocupación en la comunidad internacional, que urge a la búsqueda de soluciones diplomáticas para desactivar una crisis que amenaza la estabilidad regional.










