En un emotivo llamado desde la Plaza de San Pedro, el Papa León XIV condenó este domingo la escalada de violencia en el conflicto que involucra a Irán, Estados Unidos e Israel, instando a los líderes globales a detener las hostilidades tras cumplirse la tercera semana de enfrentamientos armados.
Durante su alocución semanal del Ángelus, el primer pontífice estadounidense expresó su profundo dolor por las consecuencias humanitarias de la guerra, calificando la situación actual como una «atroz violencia» que ha cobrado miles de vidas civiles y ha desplazado a una cifra incalculable de personas de sus hogares.
El Santo Padre fue enfático al advertir que el uso de la fuerza no conducirá a los resultados esperados por las naciones en conflicto:
«La violencia no traerá la justicia, la estabilidad y la paz que anhelan los pueblos de la región», afirmó ante los fieles presentes.
En nombre de las comunidades cristianas en Oriente Medio y de «todas las mujeres y hombres de buena voluntad», León XIV dirigió un mensaje directo a los responsables de la toma de decisiones: «¡Cesen el fuego!». El pontífice renovó su cercanía espiritual con las familias que han perdido seres queridos en los ataques recientes.
Además del frente iraní, el Papa manifestó su «gran preocupación» por la devastación en el Líbano, territorio afectado por los combates entre Israel y el grupo Hezbolá.
Sobre este punto, hizo un llamado urgente a las autoridades para que se abran vías de diálogo real y efectivo, se implementen soluciones duraderas a la crisis política y social, además que se priorice el bien común del pueblo libanés por encima de los intereses militares.
Con esta intervención, la Santa Sede reafirma su posición como mediador moral en la crisis de Oriente Medio, subrayando que la única salida viable es el cese inmediato de las operaciones militares para evitar una catástrofe humanitaria de proporciones irreversibles.










