El canciller de la República Bolivariana de Venezuela, Yván Gil, denunció a través de sus canales oficiales el uso recurrente de «relatos y montajes» por parte del Gobierno de Guyana, señalando que estas acciones buscan desviar la atención internacional en momentos clave de la controversia territorial por la Guayana Esequiba.
Gil calificó como «agotador» el patrón de conducta de las autoridades guyanesas, quienes, según sus declaraciones, suelen activar campañas de desinformación coincidiendo con los procedimientos legales y políticos vinculados al diferendo.
Para el jefe de la diplomacia venezolana, estas maniobras actúan como «cortinas de humo» que intentan ocultar la falta de argumentos sólidos por parte de Georgetown.
“Resulta ya agotador que el Gobierno de Guyana recurra, una y otra vez, a este tipo de relatos y montajes precisamente cuando suceden procedimientos vinculados a la controversia territorial sobre la Guayana Esequiba” expresó Gil.
En su mensaje, el canciller fue categórico al señalar que Venezuela no se apartará de la ruta diplomática establecida hace décadas.
“No podrán desviar la atención de la verdad histórica, jurídica y política: la única vía válida para resolver esta controversia es el Acuerdo de Ginebra de 1966, vigente hoy y mecanismo diplomático y pacífico al cual estamos comprometidas ambas naciones”.
El Acuerdo de Ginebra de 1966 es el único mecanismo vigente y reconocido para resolver la disputa. Se recordó que ambas naciones están comprometidas legalmente con este instrumento para buscar una solución pacífica.
Gil señaló la negativa del gobierno vecino a cumplir con el único mecanismo acordado voluntariamente por las partes.
“Estas recurrentes cortinas de humo no ocultarán su derrota frente a la verdad ni su negativa a cumplir el único mecanismo acordado entre las partes”.
Estas declaraciones se producen en el marco de la intensa actividad diplomática y jurídica que Venezuela mantiene para defender su soberanía sobre el territorio esequibo, insistiendo en que cualquier resolución debe pasar por el diálogo directo y el entendimiento mutuo, rechazando imposiciones externas que ignoren el tratado de 1966.










