En una sesión cargada de simbolismo histórico, la Asamblea Nacional (AN) aprobó este jueves, por unanimidad, la primera discusión del Proyecto de Ley de Amnistía, Reconciliación y Reencuentro Nacional. Esta iniciativa legislativa busca clausurar el ciclo de conflictividad política en el país y sentar las bases para la reconstrucción de la confianza ciudadana en las instituciones del Estado.
El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, manifestó su satisfacción por el consenso alcanzado en el hemiciclo, calificando la jornada como un hito de «concilio nacional». La norma propone aliviar situaciones de vulnerabilidad humana y ofrecer soluciones legales a quienes fueron afectados por la polarización, incluyendo casos de despidos por razones políticas registrados desde 1999.
La legislación tiene un rango de acción que abarca hechos ocurridos desde el 1 de enero de 1999 hasta la fecha de entrada en vigencia de la ley. El espíritu del texto se centra en la convivencia democrática y en la creación de condiciones propicias para el desarrollo social y político de la nación, bajo un marco de respeto mutuo.
A pesar de su carácter reconciliador, el proyecto de ley es taxativo al señalar que no habrá impunidad para delitos que vulneren la dignidad humana o el patrimonio nacional. En este sentido, quedan expresamente excluidos de los beneficios de esta ley los siguientes delitos:
• Violaciones de DD.HH.: Crímenes de guerra, delitos de lesa humanidad y violaciones graves a los derechos humanos.
• Delitos contra la Vida e Integridad: Homicidio doloso en todas sus modalidades, así como lesiones dolosas graves o gravísimas.
•Abusos Graves: Tortura, desaparición forzada, violación y secuestro.
•Crimen Organizado: Tráfico ilícito de sustancias estupefacientes y psicotrópicas en mayor cuantía.
•Corrupción: Delitos contra el patrimonio público que impliquen enriquecimiento ilícito de funcionarios o particulares, o el desfalco de la nación.
Con esta aprobación, el Parlamento venezolano inicia una fase de consulta y debate para fortalecer un instrumento que, según la directiva, es esencial para la paz duradera. La Ley de Amnistía se presenta como la herramienta jurídica para canalizar las diferencias políticas por la vía institucional, garantizando que el perdón y el reencuentro no comprometan el principio de justicia para las víctimas de delitos atroces.










