Apuntes sobre la jornada electoral del 8 de marzo
Desde que comenzaron a realizarse, las consultas populares sobre proyectos de las comunidades han marcado pauta en materia de democracia participativa y protagónica. Son un hito en el devenir nacional y referencia para otros países.
Que las comunidades organizadas tengan voz y voto en las decisiones sobre la gestión de los recursos públicos, es un logro fundamental en la ruta trazada por la Constitución Nacional Bolivariana, aprobada en 1999, mediante referendo popular.
Siendo como lo es, uno de los aspectos fundamentales de la Revolución Bolivariana, la consolidación del Poder Popular no ha discurrido por un sendero fácil. Por el contrario, ha tropezado con incontables obstáculos, algunos de ellos instalados en lo más profundo de nuestras propias cabezas, como el individualismo inherente al capitalismo global.
La jornada del 8 de marzo fue la continuación de esta nueva forma de hacer política, genuinamente revolucionaria, un modelo que con cada convocatoria se pule y se hace más eficiente, tanto en su contenido como en su forma.
La primera consulta popular después del 3-E
El llamado a votar que se concretó, exitosamente, el domingo 8 de marzo adquiere mayor trascendencia aún porque ocurrió después de la peor afrenta a la soberanía nacional de nuestro tiempo perpetrada por Estados Unidos; apenas dos meses y unos días antes de la jornada de consulta.
El Estado venezolano, a través de sus principales instituciones, respondió a ese ataque, que incluyó el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de la Primera Combatiente y diputada Cilia Flores, cuya finalidad era el tantas veces anunciado “cambio de régimen”.
El Poder Ejecutivo ha tenido continuidad en manos de la presidenta encargada Delcy Rodríguez; el Tribunal Supremo de Justicia sentenció, el mismo día de la agresión, que la vicepresidenta asumiría las funciones presidenciales ante la ausencia forzada de su titular; y, dos días más tarde, la Asamblea Nacional electa en 2025 dio otra demostración de legitimidad al instalarse en medio de tan seria crisis. El 10 de enero, el Parlamento recibió a la jefa del Estado, con la solemnidad del caso. .
Para la jornada de consulta del 8 de marzo, funcionó plenamente el Poder Electoral, organizando un proceso de alcance nacional compuesto de miles de elecciones distintas, una en cada comunidad.
Tan importante como esa demostración de salud institucional fue, ese día, la expresión del Poder Popular, a través de organizaciones comunales de todo el país.
La participación del pueblo en la consulta para expresar opinión sobre los proyectos que deberán tener prioridad en los próximos tiempos fue una fe de vida de la democracia bolivariana, que ha echado raíces en la colectividad. No podrá ser arrancada por la fuerza.
La militancia opositora y la Ley de Amnistía
Otra razón para el optimismo, respecto a las consultas populares, es que en cada cita electoral aumenta el porcentaje de personas opositoras o independientes que acuden.
Al principio percibidas como asuntos exclusivos del chavismo, estas manifestaciones de la democracia participativa y protagónica han crecido más allá del Partido Socialista Unido de Venezuela y demás organizaciones políticas que componen el Gran Polo Patriótico. Esto puede observarse en zonas donde habitan los estratos sociales tradicionalmente vinculados a la oposición. Cada vez más, los procesos de consulta son de toda la sociedad.
El 8 de marzo fue también un ámbito más para la reconciliación que se procura con la Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática, propuesta por la presidenta encargada, y aprobada de manera unánime, por la Asamblea Nacional. Vecinas y vecinos distanciados políticamente se encontraron en los centros electorales, en muchas ocasiones para respaldar un mismo proyecto, dándole así otra dimensión a un acto electoral de por sí exitoso.
Este fenómeno constituye también un reto para los partidos revolucionarios, pues ya no es un coto cerrado para los factores internos, sino un espacio en disputa que exige un vínculo orgánico con las comunidades y un esfuerzo permanente para la formación política.
La consulta en el Día de la Mujer
La primera consulta nacional de 2026 se efectuó el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, y resultó una nueva ocasión para mostrar que el componente femenino tiene una mayoría contundente en todas las iniciativas de la organización comunal.
Esto podía apreciarse a simple vista, pues las mujeres (en especial las adultas mayores) eran mayoría evidente en casi todos los puntos de votación, tanto en el trabajo organizativo del proceso como en la población votante.
Así ha sido desde los albores de la Revolución Bolivariana. Las mujeres han estado a la vanguardia en los consejos comunales, comunas, mesas técnicas y en todas las otras formas de trabajo colectivo. De esa manera lo entendió el comandante Hugo Chávez y lo entiende el presidente Nicolás Maduro. Ahora, en el gobierno encargado de la primera mujer presidenta, no podía ser distinto.












