El megacohete New Glenn de la empresa aeroespacial Blue Origin, propiedad del empresario Jeff Bezos, sufrió una fuerte explosión durante una prueba de encendido estático en el complejo de lanzamiento 36, ubicado en la Estación de la Fuerza Espacial de EE.UU. en Cabo Cañaveral.
La explosión, que quedó registrada en video, mostró una densa columna de humo en la sección inferior del vector antes de que fuera envuelto por completo por una gran bola de fuego.
De acuerdo con reportes de medios especializados, la onda expansiva del estallido derribó la torre derecha del sistema de protección contra rayos de la plataforma de lanzamiento. Tras el suceso, la compañía emitió un comunicado oficial confirmando que «todo el personal está a salvo» y limitándose a calificar el evento como una «anomalía», sin precisar hasta el momento los fallos técnicos específicos que originaron la detonación.
Esta prueba de ingeniería formaba parte de los preparativos para el cuarto lanzamiento del cohete de 98 metros de altura, planificado para las próximas semanas. La misión suspendida tenía como objetivo poner en órbita baja un lote de 48 satélites para la constelación de internet satelital de Amazon Leo, un proyecto estratégico que conecta a las dos principales firmas fundadas por Bezos.
El contratiempo se suma a un historial reciente de dificultades para la corporación, ocurriendo apenas semanas después de su tercer vuelo, donde la etapa superior del vehículo falló al intentar posicionar un satélite de AST SpaceMobile, resultando en la pérdida total de la carga útil.
Pese a que la Administración Federal de Aviación de EE.UU (FAA) había autorizado al New Glenn a volver a volar la semana pasada tras una investigación interna, este nuevo incidente de seguridad plantea interrogantes sobre el cronograma de lanzamientos de la firma frente a su principal competidor, SpaceX.
Al respecto, Elon Musk, reaccionó solidariamente en redes sociales expresando: «Una verdadera lástima. Los cohetes son duros».










