A raíz de los crímenes de guerra ejecutados por Estados Unidos contra Venezuela el 3 de enero de 2026, varias personas han contado qué pasó, cómo ocurrieron los acontecimientos, qué ocurre en Venezuela. Donald Trump, que vio “el reality show” cómodamente instalado y con el morbo típico de un psicópata, ha dicho que Venezuela es el estado 51 de su país. El secretario de Estado, Marco Rubio, calificó el 3E de «Operación Resolución Absoluta» para establecer una Venezuela estable y próspera, enfocada en la transición democrática y la celebración de elecciones libres. Mario Silva denunció el «tutelaje» de los yanquis y amenazó con revelar «prontuarios» de altos funcionarios. El influencer (no periodista) argentino Diego Omar Suárez, conocido como Michelo, acusó públicamente a Delcy Rodríguez y a Diosdado Cabello de conspirar y participar activamente en el plan para entregar a Maduro a las autoridades de los Estados Unidos. La presidenta encargada de Venezuela ha dicho que llegará el momento en que se conozcan los detalles de lo ocurrido en esa aciaga fecha.
Fumigaciones con glifosato en Colombia
La Universidad Nacional de Quilmes publicó en el año 2007 un artículo de investigación titulado: “El síndrome de Rashomon o la comunicación de la ciencia y la tecnología en situaciones de conflicto”. Acá su autora, Mónica Lozano, explica que “a partir del estudio de caso del conflicto generado por las fumigaciones aéreas a los cultivos ilícitos con glifosato en Colombia, los resultados parciales de la investigación muestran cómo los distintos actores involucrados en el conflicto se apropian de la ciencia y la tecnología, de sus resultados, métodos y procesos, para construir versiones distintas del conflicto, sustentar sus posiciones, e intentar convencer al público de la legitimidad de la posición defendida y de las acciones tomadas. Al mismo tiempo, el análisis muestra la existencia de representaciones diferentes de la ciencia en la sociedad”.
El efecto Rashomon
El efecto Rashomon es el fenómeno en el cual un mismo hecho es descrito de forma contradictoria por diferentes testigos presenciales, sin que necesariamente ninguna de las versiones sea falsa. Este término describe cómo la subjetividad, los sesgos personales, la memoria y el contexto individual alteran la percepción de la realidad. Todas las versiones resultan igualmente plausibles y verosímiles, lo que dificulta determinar una única verdad absoluta.
Rashomon
Rashomon es una película japonesa de 1950 de Akira Kurosawa. Filmada 5 años después del lanzamiento de las dos bombas atómicas, cuenta la historia del asesinato de un samurái y la violación de su esposa en el Japón del siglo XII. Lo innovador del film es que está narrado a través de cuatro testimonios de personas que presenciaron el delito y ninguno de ellos coincide en absoluto con el de los demás. El espectador espera que al final de la película se desvele la historia verdadera, pero eso nunca pasa.
La película Rashomon está basada en dos cuentos del escritor japonés Ryūnosuke Akutagawa: «En el bosque» (1922) y «Rashōmon» (1915). Este cuento toma su título de la puerta de Rashōmon, la más grande de las dos puertas de la ciudad japonesa de Kioto durante la era Heian (794 -1185), la cual a su vez fue nombrada por el drama musical japonés nō, homónimo de 1420.
¿Qué es la verdad?
El mensaje de fondo del film es la incertidumbre: no existe una única verdad sino que cada uno tiene la suya propia. ¿Es esto cierto? Este mensaje derivó a un fenómeno denominado Efecto Rashomon, usado frecuentemente en distintos ámbitos de las ciencias sociales para referirse a situaciones en las que existen distintas visiones de una misma realidad siendo todas ellas posibles. Cada persona tiene su propia versión de la realidad, determinada por su pasado, sus vivencias, sus deseos y sus creencias. Rashomon sugiere que, aunque existe un hecho objetivo (el samurái asesinado), la verdad sobre cómo sucedió es inalcanzable o inexistente debido a la subjetividad humana.
La guerra cognitiva
La guerra cognitiva busca alterar la forma en que los adversarios piensan, sienten y deciden. Al igual que en la película, donde cada personaje presenta una verdad para justificar sus actos, en la guerra cognitiva se difunden narrativas contradictorias para que el público no sepa qué creer. En la película, los testimonios son poco fiables. En la era de la información, se utilizan «fuentes» para crear, reforzar o destruir verdades, haciendo que el público dude de hechos comprobables. Rashomon muestra un evento donde la verdad se pierde en la subjetividad. La guerra cognitiva busca justamente fragmentar la realidad, creando múltiples versiones de una noticia para que la verdad única y objetiva se vuelva irrelevante o inaccesible. En la película, los testimonios son poco fiables. En la era de la información, se utilizan «fuentes» para crear, reforzar o destruir verdades, haciendo que el público dude de hechos comprobables.
El testimonio del leñador sobre el crimen se sugiere ya hacia el final de la película como el más verosímil, el más realista comparado con los demás, pero no como el verdadero, puesto que el leñador también miente por interés respecto al puñal con joyas utilizado para el asesinato, el cual él sustrajo. De esta forma, Kurosawa plantea la verdad no como un resultado terminado sino como un esfuerzo, un eterno intento, un proceso. Este carácter de la verdad parecería necesario y suficiente como base existencial y ética. De hecho, al final de la película los tres hombres del diálogo hallan en un rincón del templo un bebé abandonado por sus padres, pero mientras el peregrino despoja a la criatura de parte de sus ropas, el leñador decide adoptarlo y el monje ve en ello un acto para seguir creyendo en el ser humano.
Manipulación de la verdad
Rashomon es una lección sobre cómo la verdad es manipulada por el ego y la perspectiva, un principio que es central para las estrategias modernas de desinformación y guerra cognitiva. Cada testigo (el bandido, la esposa, el samurái a través de una médium, y el leñador) cuenta una versión que no solo difiere de las otras, sino que busca proteger su propio ego, dignidad o intereses. La película demuestra que los seres humanos son incapaces de ser honestos consigo mismos, adornando los recuerdos para sentirse mejores personas. Las versiones son verosímiles, pero están teñidas por el deseo y la vergüenza.
Podemos concluir que, para Akira Kurosawa, la verdad es subjetiva, esquiva y a menudo fragmentada por el egoísmo humano, reflejando que no existe una única realidad objetiva, sino múltiples perspectivas plausibles influenciadas por el interés propio. Su visión, plasmada en el «efecto Rashomon», sugiere que los seres humanos sufren de un instinto de engrandecimiento que les impide ver o decir la verdad sobre sí mismos.
La verdad para Simón Rodríguez
En el pródromo de Sociedades Americanas en 1828, Simón Rodríguez nos dice: “En materias generalmente debatidas, la verdad tiene la desventaja de parecer vulgar, y su demostración trivial: por eso los médicos recetan agua tibia en latin. Solo para los hombres sensatos es recomendable la claridad. Los que aparentan saberlo todo, envuelven en oscuridades lo que saben, y niegan que aprenden, en el acto mismo en que están aprendiendo, sin advertir que lo que saben, lo aprendieron, y tal vez muy poco de sí mismos”.












