El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, concluyó una visita oficial de dos días a China calificando de exitosos los resultados de su encuentro bilateral con el mandatario Xi Jinping. Al abandonar el gigante asiático, el jefe de Estado norteamericano aseguró que ambas naciones alcanzaron compromisos económicos de gran envergadura.
«Cerramos unos acuerdos comerciales fantásticos, excelentes para ambos países», declaró Trump, quien además subrayó la efectividad de la diplomacia directa al afirmar: «Hemos resuelto muchos problemas diferentes que otras personas no habrían podido resolver».
Por su parte, el presidente Xi Jinping coincidió en la relevancia del encuentro, tildándolo de «visita histórica» y señalando que se ha establecido una nueva relación bilateral basada en la «estabilidad estratégica constructiva».
Más allá del ámbito comercial, la agenda bilateral abordó la crítica situación en Oriente Próximo. En una entrevista concedida a la cadena Fox News, el presidente Trump reveló detalles de sus conversaciones con Xi respecto a las tensiones con Teherán y el bloqueo del estrecho de Ormuz, una de las vías fluviales más importantes para el suministro global de hidrocarburos.
Según Trump, el líder chino fue categórico al asegurar que Pekín no brindará asistencia bélica al gobierno iraní. «Dijo que no suministraría material militar (…) Lo afirmó con rotundidad», detalló el mandatario estadounidense. Asimismo, añadió que Xi expresó su deseo de que el estrecho de Ormuz sea reabierto al tránsito internacional y manifestó su disposición para colaborar en la resolución de dicha crisis marítima.
A pesar del optimismo presidencial, los anuncios económicos carecieron de detalles específicos, lo que generó reacciones mixtas en los mercados financieros. Trump mencionó que Pekín se comprometió a adquirir «200 de los grandes» aviones de la constructora estadounidense Boeing, además de manifestar interés en la compra de petróleo y soja de procedencia norteamericana.
No obstante, las acciones de la firma aeronáutica registraron una baja tras las declaraciones, en una aparente señal de que los inversores esperaban un compromiso de compra de mayor solidez.
Finalmente, el sensible tema de Taiwán se mantuvo bajo los parámetros diplomáticos habituales. Mientras que el presidente de EE.UU evitó hacer comentarios públicos al respecto, el secretario de Estado, Marco Rubio, aclaró en declaraciones a la cadena NBC que la postura oficial de Washington no ha sufrido modificaciones tras la cumbre bilateral, ratificando la continuidad de la política exterior estadounidense hacia la isla.










