En un movimiento que redefine la geopolítica energética y el comercio global, el Gobierno de Irán confirmó este jueves haber recibido los primeros ingresos correspondientes al cobro de peaje por el tránsito de buques a través del Estrecho de Ormuz.
El vicepresidente del Parlamento iraní, Hamidreza Haji Babaei, informó que las divisas ya han sido depositadas en las cuentas del Banco Central del país.
Aunque los montos específicos y la moneda utilizada se mantienen bajo reserva estatal, este hecho marca el inicio formal de una nueva estructura económica tras el control total del paso asumido por la República Islámica desde el pasado 28 de febrero.
El Parlamento iraní se encuentra en las etapas finales de la formalización legal de esta tasa. Un proyecto de ley, que ya cuenta con el aval de las comisiones técnicas, será sometido a votación en los próximos días.
De acuerdo con fuentes vinculadas a la Guardia Revolucionaria, el sistema tarifario podría presentar las siguientes características: Similar al del Canal de Suez, basado en el volumen de carga, se proyectan cobros de hasta 2 millones de dólares por cada embarcación que cruce el paso estratégico.
Las proyecciones financieras sugieren un cambio de paradigma para la economía persa. Según estimaciones de la agencia Tasnim, este peaje podría generar ingresos cercanos a los 100.000 millones de dólares anuales.
«Esta cifra superaría significativamente los ingresos por ventas de crudo, que actualmente rondan los 80.000 millones de dólares al año, otorgando a Teherán una autonomía financiera inédita frente a las sanciones internacionales».
La implementación de este cobro ocurre en un escenario de alta volatilidad. El Estrecho de Ormuz es el punto de tránsito para el 20% del petróleo mundial. La reciente captura de buques por parte de la Guardia Revolucionaria y el bloqueo naval sostenido por Estados Unidos sobre puertos iraníes han paralizado las vías diplomáticas.
Teherán ha condicionado cualquier retorno a la mesa de negociaciones al levantamiento de las restricciones sobre su flota comercial, posicionando el nuevo peaje como una respuesta soberana y contundente ante las presiones de Washington e Israel.










