La Comisión Europea ha emitido una alerta sobre la gravedad de la crisis energética global derivada del conflicto bélico en Asia Occidental.
Anna-Kaisa Itkonen, portavoz del brazo ejecutivo de la Unión Europea, confirmó este miércoles que el bloqueo del Estrecho de Ormuz representa un «punto de estrangulamiento» crítico que impactará de forma prolongada a la economía del bloque.
Según los datos presentados por Itkonen, la interrupción del tránsito por el Estrecho de Ormuz (consecuencia de la escalada tras el inicio de las hostilidades el pasado 28 de febrero) afecta directamente el corazón del consumo energético europeo.
Las cifras oficiales detallan que por esta vía circula: El 8.5% del Gas Natural Licuado (GNL) que consume la UE, el 7% de su suministro total de petróleo, el 40% del combustible para aviones y diésel.
«Lo que ya podemos prever es que esta crisis no será de corta duración», subrayó Itkonen ante los medios, destacando la vulnerabilidad de las rutas de suministro ante la actual situación geopolítica.
La preocupación europea coincide con las proyecciones emitidas desde Moscú. Dmitri Medvédev, vicepresidente del Consejo de Seguridad Nacional de Rusia, ha señalado que el fin de la era del «petróleo barato» es una realidad inminente tras la crisis en Asia Occidental.
Medvédev advirtió que la Unión Europea deberá adaptarse a un periodo prolongado de austeridad energética, debido a la inestabilidad de los mercados y la dificultad de reemplazar los volúmenes de crudo y refinados que actualmente se encuentran bloqueados.
El Estrecho de Ormuz es la arteria marítima más importante del mundo para el tránsito de hidrocarburos. Su bloqueo por parte de Irán, en respuesta a la guerra de agresión iniciada a finales de febrero, ha disparado las alarmas en los mercados internacionales, obligando a las potencias occidentales a buscar alternativas logísticas en un escenario de alta volatilidad.










