El Gobierno de Irán anunció este martes una victoria sin precedentes en la guerra no provocada que, según denunció, Estados Unidos e Israel le impusieron. En un plazo de 40 días, y gracias a la resistencia de sus fuerzas y aliados en Oriente Medio, Teherán logró forzar a Washington a aceptar un plan de diez puntos y un cese al fuego de dos semanas.
De acuerdo con un comunicado del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, el “enemigo” sufrió una “derrota innegable, histórica y aplastante”. La Casa Blanca se habría visto obligada a aceptar la hoja de ruta presentada por Irán, que incluye, entre otros puntos, un compromiso de no agresión, el reconocimiento del control iraní sobre el estrecho de Ormuz, la aceptación del enriquecimiento de uranio y el levantamiento de todas las sanciones primarias y secundarias.
Asimismo, el acuerdo contempla el fin de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y del OIEA contra Irán, así como una compensación económica por los daños causados. La propuesta, canalizada a través de mediadores pakistaníes, exige también la retirada de las fuerzas de combate estadounidenses de la región.
El pacto establece el cese de las hostilidades en todos los frentes, incluidas las operaciones de la ocupación israelí contra las fuerzas de resistencia en Líbano. No obstante, el comunicado advierte que la finalización de los detalles de esta victoria aún requiere perseverancia y unidad nacional.
El Consejo Supremo de Seguridad Nacional atribuyó el triunfo al sacrificio del líder mártir de la Revolución Islámica, el Gran Ayatolá Imam Jomeini, y al liderazgo del actual Líder Supremo y Comandante en Jefe, Ayatolá Seyyed Mojtaba Jamenei. También destacó la valentía de los combatientes en el frente y la “histórica presencia del pueblo iraní”.
Durante los últimos 40 días, Irán y las fuerzas de resistencia en Líbano, Irak, Yemen y los territorios palestinos infligieron “golpes inolvidables” al enemigo en el marco de la denominada Operación Promesa Veraz 4. Según la nota, estas acciones conjuntas han desmantelado las fuerzas, la infraestructura y los activos políticos, económicos, tecnológicos y militares del adversario, llevándolo “hasta el colapso” y dejándole “sin otra opción que la sumisión”.
“La nación iraní, con esta demostración de fuerza y resistencia, forzó a sus adversarios a la humillación”, subraya el texto, que califica la jornada como un hito en la defensa de la soberanía y la afirmación del papel regional de Irán.










