La pedagoga y poeta chilena Gabriela Mistral dedica el poema El corro luminoso a las niñas de una escuela. Un corro es una palabra muy familiar en las escuelas porque en el patio, cuando termina una clase, los niños suelen rodear a sus maestras para manifestar regocijo y gratitud colectiva. Ese cerco que forman para hablar y solazarse, se llama corro. El poema se lo dedica a su hermana. “Corro de las niñas, corro de mil niñas a mi alrededor: ¡oh dios, yo soy dueña de este resplandor! en la tierra yerma, sobre aquel desierto mordido de sol, ¡mi corro de niñas como inmensa flor! en el llano verde, al pie de los montes, que hería la voz, ¡el corro era un solo divino temblor! en la estepa inmensa, en la estepa yerta de desolación, ¡mi corro de niñas ardiendo de amor! en vano quisieron quebrarme la estrofa con tribulación: ¡el corro la canta debajo de dios!”.
En Irán el sábado es el primer día de la semana. Las mamás dejaron temprano a sus hijas en la Escuela de Niñas Shajareh Tayyebeh de la ciudad de Minab el 28 de febrero de 2026. Ciento setenta alumnas hijas de pescadores, obreros y empleados llenaron el patio y aulas con mochilas rosadas o verdes decoradas con flores y dibujos de animaciones. Hablaban de las tareas de matemáticas, de recitaciones del Corán y de golosinas.
Entre estas niñas se encuentran: Sara Shariatmadar, 6 años, de segundo grado, vivaz y juguetona, le cuenta a sus amigas el cuento que le leyó su papá Mohammed, mecánico. Fatima al-Zahra Mohammad Ali, 9 años, de cuarto grado, recita el Corán de memoria para una competición en Teherán; y Zeinab Mirkhayali, también de 9 años, diligente y estudiosa, la escucha con atención. Zeinab es «el sueño familiar» de su padre Seyyed Ibrahim, empleado municipal.
Alrededor de las diez de la mañana del 28 de febrero de 2026, cuando las niñas compartían lápices, cantaban y fantasean profesiones ¿Qué vas a ser tú cuando seas grande? Se oye un ataque aéreo de F-35I israelíes y misiles Tomahawk/JASSM estadounidenses desde el Golfo. Un misil guiado de 500 a 2000 libras destruyó el tejado central de la escuela. La directora y las maestras no tuvieron tiempo de proteger a las niñas. En un instante, las aulas quedaron sepultadas.
A los pocos minutos, los padres regresaron a la escuela. Entre los escombros había esperanzas mutiladas, alegrías silenciadas, futuros truncados y morrales ensangrentados. Todo era caos, gritos, llanto, cuando los enfermeros pronunciaban el nombre de una niña. Mohammed Shariatmadar esperaba angustiado cuando oyó el nombre más bello que él conocía: Sara Shariatmadar. Uno de los bomberos le entregó el cuerpo de su pequeña envuelto en paño blanco. Logró identificar el morral rosado con cuadernos de dibujos esparcido entre las ruinas. Amina Ansari, madre de Fátima, vio el pandemonio cuando le entregaron el cuerpo de su nena. Seyyed Ibrahim recogió el morral de Zeinab en silencio mortal. Sólo susurraba mientras le quitaba el cabello de la cara: «Mi niña laboriosa, mi memorizadora del Corán… mi sueño muerto».
Gabriela Mistral nos dice en otro poema que Todo es ronda. “Los astros son ronda de niños jugando la tierra a espiar…Los trigos son talles de niñas jugando a ondular… Los ríos son rondas de niños jugando a encontrarse en el mar…Las olas son rondas de niñas, jugando la tierra a abrazar…”. También nos pregunta ¿Dónde están las pobres muchachas muertas? Sera que están “¿Borrándose como dibujos que Dios no quiso reteñir o anegadas poquito a poco como en sus fuentes un jardín?
El espectro ávido del tío Sam y las viles armas sionistas con sus ejércitos sombríos de la muerte amputan la felicidad, están enfermos de una sed insaciable de riqueza, son narcisistas, sociópatas, pedófilos, racistas, aporófobos, quieren petróleo, desean el control total del mundo, se creen seres superiores aunque desconocen la humildad y carecen de luces y virtudes sociales. No bastaba con las niñas asesinadas en Gaza, ni con las niñas violadas en la isla de Epstein, ni con las niñas y madres embarazadas de Sarajevo asesinadas por millonarios que pagaban para jugar al francotirador. Muchas madres iraníes verán con dolor Las mil y una noches porque sólo alcanzaron a leerles a sus hijas El pescador y el genio, Las tres manzanas, Sherezzadde, Aladino y la lámpara maravillosa, Alí Babá y los cuarenta ladrones y Los viajes de Simbad el marino.
Cada 28 de febrero, niñas y niños de todas las escuelas del mundo pintarán un tulipán rojo en tributo a las 168 niñas asesinadas en Minab. Ese día, bajo la alameda matutina de la histórica Persia se quebró un fragor de querubines, de corros y rondas, pero florecerán numerosos tulipanes rojos que se convertirán no sólo en símbolo profundo de martirio, sacrificio heroico y orgullo nacional, representando la sangre derramada por la patria, sino en símbolo de amor eterno, belleza y renacimiento de la primavera.












