Indignante, inconcebible; son algunos términos con los que la opinión pública se ha referido al grotesco mensaje que colocó el presidente Donald Trump, en sus redes sociales, mostrando a Barack Obama y su esposa como simios. Aunque minutos después los eliminó de la plataforma Truth Social, el material audiovisual de 62 segundos, publicado la noche del jueves 5 de febrero, ya había causado un enorme revuelo.
Entre los primeros en pronunciarse estuvo el senador Tim Scott, único representante afroamericano del Partido Republicano en el Senado, quien calificó el contenido de racista.
Scott es presidente del Comité Senatorial Nacional Republicano, el brazo de campaña que tiene la tarea de mantener el control del Senado, un papel clave de cara a las elecciones intermedias en noviembre.
Por su parte Mike Lawler, representante republicano por Nueva York, afirmó que la publicación del presidente era “incorrecta e increíblemente ofensiva”.
Y las reacciones siguieron, el gobernador de California, Gavin Newsom, llamó “comportamiento repugnante por parte del presidente…Todos los republicanos deben denunciar esto, ahora«.
JB Pritzker, gobernador de Illinois, también demócrata, dijo: «Donald Trump es un racista«.
El ex asesor adjunto de seguridad nacional para comunicaciones estratégicas en la Casa Blanca, Ben Rhodes, dijo: «que persiga a Trump y a sus seguidores racistas el hecho de que los futuros estadounidenses abrazarán a los Obama como figuras queridas mientras lo estudian a él como una mancha en nuestro país«.
A su vez Derrick Johnson, presidente de la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color, dijo que el vídeo era «repugnante y absolutamente despreciable«.
Johnson dijo que Trump intenta desviar la atención del escándalo Epstein y de «una economía en rápido declive«.
«¿Saben quién no está en los archivos de Epstein? Barack Obama. ¿Saben quién realmente mejoró la economía como presidente? Barack Obama«, añadió.
Hakeem Jeffries, líder de la minoría en la Cámara de Representantes, acusó a Trump de ser «despreciable, desquiciado y malintencionado«. «Todos los republicanos deben denunciar de inmediato la repugnante intolerancia de Donald Trump«, recalcó el representante demócrata.
Recordemos que Jeffries, el año pasado, acusó de racismo a Trump luego de que el mandatario compartiera una imagen generada por inteligencia artificial donde lo mostraba con bigote y sombrero. Un estereotipo ofensivo que mostraba como los supremacistas ven a los mexicanos.
The New York Times, el influyente periódico norteamericano, publicó el 6 de febrero: “la representación de Obama y su esposa como simios perpetúa un estereotipo racista, utilizado históricamente por los traficantes de esclavos y los segregacionistas para deshumanizar a las personas negras y justificar linchamientos”.
Agregó que “Trump tiene un historial de comentarios degradantes sobre la gente de color, las mujeres y los migrantes, y por años se ha ensañado particularmente con la familia Obama”.
Durante el gobierno de Trump las imágenes y los lemas racistas se han vuelto habituales en los sitios web oficiales. La Casa Blanca, el Departamento de Trabajo y el Departamento de Seguridad Nacional han promovido publicaciones en redes sociales que se hacen eco de mensajes supremacistas blancos.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, quien cada vez se nota más titubeante, señaló que el vídeo proviene de «un meme de internet que representa al presidente Trump como el rey de la Selva”.
«Por favor, dejen de fingir indignación y reporten hoy algo que realmente le importe al público estadounidense«, agregó.
Luego, el viernes 6, desde la Casa Blanca difundieron la versión de que un funcionario de la Casa Blanca había publicado el video «por error», y que la publicación fue eliminada.
La contradicción es evidente. Primero dicen que fue una broma, un meme de internet, cómo si no significara nada, como si fuera “una travesura”.
Luego de ver la torpeza de la respuesta y la creciente indignación, dicen que un funcionario cualquiera publica el mensaje.
¿Cualquier funcionario de menor rango puede publicar mensajes en la cuenta oficial del presidente? ¿Nadie controla la seguridad de esa cuenta? ¿En manos de quien está la Casa Blanca?
¿Y si a un funcionario de esos, ebrio, se le ocurre anunciar un ataque nuclear a otra potencia?
Esas excusas dejan muy mal parados a la Casa Blanca y a Donald Trump.
Y, como si no fuera suficiente, Donald Trump, horas después, no quiso disculparse por el desaguisado.
«Yo no cometí un error”, dijo.
Todo esto ha caído muy mal entre los dirigentes del Partido Republicano, quienes ven que esos arrebatos de Donald Trump los dejan en muy mala situación para las elecciones de medio término y otras de índole estatal o local.
De hecho, Trump sufrió otro duro golpe en la elección especial del 60. ° Distrito de la Cámara de Representantes, en el Estado de Luisiana.
Allí la demócrata Chasity Martínez ganó con 62% de los votos frente al 38% del republicano Brad Daigle. Esa diferencia de 23 puntos resulta traumática de cara al futuro.
Desde que Trump volvió a la Casa Blanca, los demócratas recuperaron ocho distritos que estaban en manos republicanas a través de elecciones especiales y sumaron además 18 bancas, en Nueva Jersey y Virginia, en las elecciones de noviembre pasado. Hasta el momento, los republicanos no han logrado revertir ninguna.
Son ya 9 derrotas desde su vuelta a la presidencia; 7 consecutivas si contamos Nueva York, New Jersey, Virginia, el referéndum en California, la alcaldía de Miami, y las elecciones especiales en Texas y Luisiana.
Se le complica la situación al locuaz mandatario: Su política antiinmigrante, que causó dos muertes en Minneápolis; su inentendible política exterior y, especialmente, una caída del empleo como consecuencia de la política de aranceles, han provocado una grave crisis en su popularidad.
Así las cosas, los republicanos se encuentran muy debilitados de cara a los nuevos comicios. Las elecciones de medio término son en 9 meses, pero, así como van las cosas les resultará muy difícil revertir esta tendencia de sinsabores.
Trump ya advirtió que una derrota en noviembre podría significar su defenestración como presidente. Entonces, ¿por qué comete tantos errores? ¿Por qué no los enmienda? ¿No se da cuenta de que memes como los de Obama debilitan más su popularidad?
¿Por qué ese iracundo proceder, carente de la más elemental lógica política, electoral? ¿Será que pretende darle una patada al tablero? Y es que hay declaraciones que generan dudas.
Un personaje muy ligado a Trump, a su entorno más radical, Steve Bannon, está pidiendo el despliegue de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en los centros de votación durante las elecciones de mitad de mandato.
Esas declaraciones se producen a pocos días de que Trump pidiera “nacionalizar” las elecciones. “Y tiene toda la razón, vamos a tener al ICE alrededor de las urnas en noviembre. No vamos a quedarnos aquí sentados, permitiendo que se vuelvan a robar el país. Y pueden quejarse, llorar y hacer todo el berrinche que quieran, pero nunca más permitiremos que manipulen los resultados de unas elecciones”, señaló Bannon.
En respuesta, el senador demócrata Ed Markey dijo: “Este es un momento de alerta máxima. Tenemos que empezar a tomar medidas para proteger los centros de votación de los matones paramilitares del Servicio de Inmigración de Trump antes de que sea demasiado tarde”.
Actualmente los republicanos tienen una estrecha mayoría de cuatro escaños en la Cámara Baja.
Así como van las cosas, sin que Trump parezca rectificar su rumbo, la debacle electoral es el escenario más probable para los republicanos.
Y aquí lo más preocupante. Parece que el trumpismo, sobre todo el propio mandatario, esté vislumbrando otra vía.
Su discurso, su accionar, no es el de un estadista que busque la cohesión nacional. Se asemeja más al de un jefe tribal que pretende eliminar a sus adversarios en vez de unir el país La cohesión no es su meta. Parece que quiere sólo “fans”. Fanáticos que abracen una agenda supremacista, excluyente.
Fans a los que el insulto, la descalificación del adversario, les parezca muy bien. En las redes hubo un número significativo de seres aplaudiendo que Trump publicara esa imagen de los Obama.
Son muchos los que apoyan esa cacería contra los migrantes. Por eso no extraña que diariamente se vean enfrentamientos a golpes entre estos fanáticos trumpistas y ciudadanos latinoamericanos que no están dispuestos a ser maltratados sin responder a la agresión.
En ese interín vemos a los Panteras Negras reclutando nuevos militantes. Sus dirigentes han dicho que no sólo defenderán a la comunidad afroamericana, también socorrerán a los latinoamericanos.
El flamante alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, firmó una nueva orden para proteger a los residentes frente a la política de “aplicación migratoria abusiva” de la administración de Donald Trump.
Lo hizo como una reafirmación del estatus de Nueva York como ciudad santuario.
Como era de esperarse, el gobierno federal criticó la medida reavivando el debate sobre competencias entre autoridades locales y federales en materia migratoria.
Hay un escenario convulso que tiene visos de empeorar. Trump parece apostarle a eso. Los demócratas saben que este es un buen momento para derrotar a su arrogante rival.
Trump ya desconoció resultados electorales cuando fue derrotado por Joe Biden e incentivó a sus seguidores para que asaltaran el Capitolio. ¿Pateará el tablero si se ve acorralado?
Un detalle importante, Trump no es parte del establishment. Quizá los mismos republicanos apuesten por su salida. Quizá sea momento de prestarle más atención al vicepresidente J. D. Vance.












