Decenas de manifestantes se concentraron este martes frente al Consulado General de Estados Unidos en São Paulo, Brasil, para exigir la liberación inmediata del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y de la primera dama, Cilia Flores, secuestrados durante una operación militar estadounidense el pasado sábado.
Los manifestantes, en su mayoría integrantes de movimientos sociales, partidos de izquierda y colectivos solidarios con Venezuela, portaban carteles con consignas como «Fuera Yankees de América Latina», «Libertad a Maduro» y «Soberanía o intervención». Corearon consignas contra el gobierno de Trump y en defensa de la autodeterminación de los pueblos.
La protesta no solo se centró en el caso venezolano, sino que amplió su discurso hacia una crítica general a la histórica injerencia de Estados Unidos en la región. Varios oradores recordaron episodios como las intervenciones en Chile (1973), Panamá (1989) y más recientemente en Bolivia (2019), subrayando que la operación en Venezuela representaría un «peligroso precedente» para todos los países latinoamericanos.
«Lo que hoy le pasa a Venezuela puede mañana pasarle a Brasil, a Bolivia o a cualquier nación que defienda su soberanía», afirmó una de las organizadoras, vinculada al Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra (MST).
Contexto de tensión diplomática
La movilización en São Paulo se da en paralelo a la sesión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU, donde Brasil —actual miembro no permanente— participó. Aunque el gobierno brasileño, de orientación conservadora, no ha condenado formalmente la acción estadounidense, la protesta refleja un sector significativo de la sociedad brasileña que rechaza la intervención.
Hasta el momento, el consulado estadounidense en São Paulo no ha emitido declaraciones sobre la concentración. Las protestas de apoyo a Maduro y en rechazo a la operación militar se han replicado en otras capitales latinoamericanas como Ciudad de México, La Paz y Buenos Aires.












