Durante la «Gran Marcha por la Liberación», el diputado de la Asamblea Nacional, Nicolás Maduro Guerra, alzó la voz ante miles de venezolanos para denunciar lo que calificó como una «verdadera masacre» y un ataque directo a la soberanía nacional por parte del gobierno de los Estados Unidos.
En su intervención, el parlamentario detalló que la agresión estadounidense se concentró en la principal base militar de Venezuela. Según Maduro Guerra, el enemigo utilizó su superioridad tecnológica y aérea para ejecutar lo que describió como el secuestro del Presidente Nicolás Maduro Moros y la Primera Dama, Cilia Flores.
A pesar de estas circunstancias, el diputado resaltó la fortaleza del mandatario.
«Hoy el Presidente Maduro se mostró fuerte y digno, reafirmando su condición de líder del pueblo y símbolo de resistencia frente a la agresión externa».
Con un discurso cargado de emotividad y firmeza, Maduro Guerra rechazó categóricamente las acusaciones internacionales contra el Ejecutivo, definiendo al mandatario como un «prisionero de guerra».
«Nadie le va a hacer agachar la cara a Nicolás Maduro, porque es un hombre con dignidad e inocente. No es un narcotraficante, no es un delincuente, es un Presidente prisionero de guerra inocente», enfatizó ante la multitud que coreaba consignas de apoyo.
El diputado subrayó que la parálisis del país no beneficia a ningún sector, ya sean «chavistas o no chavistas, venezolanos o extranjeros». Hizo un llamado urgente a consolidar la unidad nacional, abrir Venezuela a la producción y al avance económico, así como establecer relaciones de respeto e igualdad con cualquier país del mundo que desee invertir, siempre bajo el marco de la soberanía y sin «chantajes».
Finalmente, Maduro Guerra alertó sobre las intenciones del «imperialismo estadounidense», asegurando que su objetivo final es provocar una guerra civil en el país. Ante esto, instó a los ciudadanos a vencer estas aspiraciones mediante la consolidación de una «hegemonía de paz» en todo el territorio venezolano.












