Por tercer día consecutivo, el pueblo venezolano inunda las calles y plazas de la Patria en una muestra masiva y contundente de unidad cívico-militar, exigiendo la liberación inmediata y segura del Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, y de la Primera Dama, Cilia Flores.
Las manifestaciones, de carácter pacífico y soberano, repudian enérgicamente el secuestro violento perpetrado contra los primeros mandatarios, acción ilegal y cobarde ejecutada como parte de una invasión militar orquestada por el gobierno de los Estados Unidos de América. Esta agresión imperial constituye una flagrante violación del Derecho Internacional, de la Carta de las Naciones Unidas y de la soberanía del Estado venezolano.
La jornada de este lunes refleja, una vez más, el clamor unánime de la nación por el retorno a la Patria del Jefe de Estado y su esposa. Sin embargo, esta movilización adquiere hoy una significación crucial: es un mensaje claro y rotundo al mundo de que en Venezuela existe un Gobierno legítimo, un Estado plenamente operativo e instituciones soberanas que no se doblegan ante amenazas ni actos de fuerza extranjeros. Estas instituciones, en respaldo a la voluntad popular, siguen en ejercicio firme y constitucional, defendiendo la democracia participativa y protagónica, la justicia social y la paz de la República.
Hombres y mujeres, herederos del espíritu indomable del Libertador Simón Bolívar, se mantienen firmes e incólumes en las calles. Su voz, que es la voz de la Patria, se alza para reafirmar el derecho inalienable a la autodeterminación, a ser un pueblo libre e independiente, sin injerencias foráneas. Las y los manifestantes expresan, asimismo, su respaldo irrestricto a la Asamblea Nacional, poder público que encarna la representación popular y que, junto a todas las instituciones del Estado, trabaja unido para garantizar la estabilidad, el orden constitucional y el retorno a la normalidad.
El pueblo venezolano, en ejercicio de su poder originario, hace un llamado a la comunidad internacional, a los organismos multilaterales y a todos los pueblos del mundo a solidarizarse con esta justa causa, a condenar este acto de guerra y a exigir el cese inmediato de la agresión contra Venezuela.











