En una comparecencia cargada de tensión política, el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, ofreció sus primeras declaraciones ante el juez Alvin Hellerstein en un tribunal de Nueva York.
El mandatario, trasladado forzosamente a territorio estadounidense tras la incursión militar en Caracas, reafirmó su investidura y rechazó de forma categórica los cargos presentados por el Departamento de Justicia de EE. UU.
«No soy culpable, soy un hombre decente”, declaró el Presidente.
Vestido con una camiseta negra y asistido por traducción simultánea, el líder venezolano utilizó su primera intervención para denunciar la naturaleza de su detención.
“Soy el presidente de Venezuela y me considero prisionero de guerra. Me capturaron en mi casa de Caracas”, sentenció con firmeza ante la corte.
Maduro desestimó las acusaciones de conspiración narcoterrorista y posesión de armamento destructivo que pesan en su contra, calificándose a sí mismo como un hombre de principios.
“No soy culpable, soy un hombre decente, sigo siendo el presidente de mi país”, manifestó, invalidando la jurisdicción del tribunal sobre su figura de Jefe de Estado.
En la misma audiencia, la primera combatiente Cilia Flores procedió de manera idéntica al mandatario. Al ser interpelada por el magistrado, Flores se declaró “no culpable, completamente inocente”, rechazando los señalamientos que pretenden vincularla con las actividades ilícitas descritas en el expediente de la fiscalía norteamericana.










