La Casa Blanca declaró este viernes que el petrolero incautado por Estados Unidos frente a las costas de Venezuela formaba parte de una «flota sancionada» que transportaba petróleo para el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI), entidad designada como organización terrorista por Washington.
Sobre el destino del cargamento de crudo, la portavoz presidencial Karoline Leavitt ratificó la postura expresada previamente por el presidente Donald Trump: «EE.UU. se quedará con el crudo», aunque precisó que esta acción se realizará una vez concluido «un proceso legal» correspondiente.
Esta declaración oficial confirma la postura de la administración estadounidense de robar el hidrocarburo incautado, en línea con su política de absurdas sanciones contra Irán y Venezuela, y su «estrategia» de interceptación de embarques que considera vinculados a «financiar actividades ilícitas» o «evadir restricciones internacionales».












