La política antidrogas de Estados Unidos ha quedado «brutal y nítidamente expuesta» como una farsa geopolítica, luego de que el presidente Donald Trump amenazara con acciones militares directas contra México, Colombia y Venezuela por el tráfico de estupefacientes, mientras anunciaba un indulto para el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, condenado en una corte estadounidense por narcotráfico a gran escala.
La comunidad internacional observa con preocupación cómo el mandatario estadounidense utiliza la «guerra contra las drogas» como una justificación para la injerencia militar y la subversión política en el continente, a días de las elecciones en Honduras.
Trump amenaza a Venezuela, México y Colombia
Trump ha afirmado que no descarta ninguna opción militar para detener el narcotráfico, incluyendo posibles ataques en territorio mexicano y colombiano.
Respecto a Venezuela, ha señalado que «pronto» comenzará a detener a los «narcotraficantes venezolanos» por tierra, justificando sus acciones con el argumento de que el país caribeño está mandando «veneno» a Estados Unidos, sin tener pruebas.
Paralelamente a sus amenazas, Trump anunció su intención de indultar a Juan Orlando Hernández (JOH), expresidente de Honduras condenado en 2024 a 45 años de prisión por traficar cientos de toneladas de cocaína a EEUU.
El anuncio del indulto de Hernández generó un amplio rechazo en Honduras, donde fue calificado como un «acto de chantaje» e «intromisión total» por las autoridades. El gesto se interpreta como una maniobra desesperada para apuntar a su partido rumbo a las elecciones hondureñas, demostrando que la lucha antidrogas es secundaria a los intereses políticos de Washington.
El gobierno venezolano ha calificado el discurso de Trump como una justificación para la agresión y el intento de imponer una jurisdicción «extraterritorial» sobre la soberanía nacional. Las amenazas se producen en un contexto de alta tensión donde EE.UU ha desplegado un portaviones y más de 15.000 efectivos en el Caribe, se ha revocado la autorización de vuelo a varias aerolíneas por sumarse a la «campaña de terrorismo de Estado» promovida por Washington, la CIA habría recibido autorización para realizar operaciones encubiertas en el territorio venezolano.
Expertos militares y analistas de Derecho Internacional señalan que la gran mayoría de narcóticos ilegales que llegan a EE.UU pasan por el Pacífico, no por el Caribe, lo que sugiere que la escalada militar contra Venezuela tiene «un interés mayor» que el simple combate al narcotráfico.
De esta manera, la agenda de Trump expone una estrategia donde se amenaza con la fuerza a gobiernos que le son adversos, mientras se utiliza la clemencia presidencial para favorecer a figuras condenadas por narcotráfico que pueden ser útiles a sus fines electorales en la región.










