El ministro del Poder Popular para Relaciones Exteriores, Yván Gil, ha emitido un comunicado categórico desmintiendo la reciente promesa de ayuda humanitaria por parte de la Unión Europea (UE). El jefe de la diplomacia venezolana no solo rechazó la oferta, sino que la calificó de «operación de corrupción disfrazada de solidaridad», alertando que el dinero nunca llega al pueblo venezolano.
A través de su canal de Telegram, el Canciller Gil fue enfático al denunciar el destino final de estos fondos europeos, que buscan ser canalizados a través de entes no gubernamentales:
»Todo ese dinero termina en los bolsillos de intermediarios y supuestas ONG que han hecho del financiamiento internacional un negocio,» aseveró Gil. «Serán, como los 149 millones anteriores, otra operación de corrupción disfrazada de solidaridad.»
El Canciller exigió el cese de estas prácticas, concluyendo con un llamado directo: «¡Basta de corrupción y falsos pretextos de la Unión Europea!»
Gil destacó la profunda ironía que representa este anuncio, contrastándolo con las políticas de austeridad que la UE aplica a sus propios miembros. El Canciller señaló que el bloque europeo está implementando recortes y limitaciones a presupuestos vitales de salud, vivienda y empleo en sus Estados miembros, mientras promociona estos supuestos fondos de ayuda externa.
Esta hipocresía, según el jefe de la diplomacia venezolana, tiene una explicación simple: «La verdad es simple: ni un euro de esos fondos llega a nuestro pueblo.»
La posición del Gobierno Bolivariano reitera que las supuestas ayudas de la UE constituyen una herramienta de política exterior que busca el enriquecimiento de actores políticos y organizaciones afines a la oposición, lejos de cualquier objetivo humanitario genuino.










