El canciller de la República Bolivariana de Venezuela, Yván Gil, participó en el XXVI Consejo Político del ALBA-TCP, donde realizó una intervención para enfatizar en que la unidad latinoamericana y caribeña es la única vía estratégica para enfrentar la complejidad global y las amenazas externas.
Destacó el momento histórico de «incertidumbre y división» que vive el mundo, y planteó la disyuntiva para la región: la fragmentación o la unidad consciente de su «peso colectivo».
»La unidad latinoamericana y caribeña no es una aspiración simplemente romántica, es la necesidad estratégica. Es el camino para defender nuestros territorios, amplificar nuestras voces, exigir el respeto de la voluntad de nuestros pueblos, defender nuestra soberanía e impulsar un desarrollo sostenible».
Insistió en que la fuerza de la región reside en su diversidad, y que la unidad no implica uniformidad, sino encontrar en las diferencias «la base para la cooperación más sólida y respetuosa».
Subrayó la importancia de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, adoptada en la Cumbre de la CELAC en La Habana en 2014.
La definió como un «principio rector» y una «herramienta política de incalculable valor» en el actual marco de agresiones y amenazas.
»Al declararnos Zona de Paz, nuestros estados se comprometieron de manera inequívoca a solucionar las controversias por medios pacíficos, reafirmamos las normas del derecho internacional y la diplomacia como los únicos instrumentos legítimos para resolver diferencias», afirmó.
El alto funcionario venezolano reiteró que la soberanía y la integridad territorial son la «piedra angular de la convivencia regional». En ese contexto, el canciller rechazó categóricamente las injerencias externas.
»Rechazamos y rechazaremos cualquier forma de presión o coerción externa que busque alterar el orden constitucional de nuestras naciones y forzar la denominada política de cambio del régimen».
Concluyó con un llamado a la vigilancia constante, señalando que el estatus de zona de paz «no es inmutable», especialmente ante las «acciones violentas y las amenazas públicas y confesas del gobierno estadounidense».
El canciller Yván Gil, advirtió a los miembros del ALBA-TCP que la agresión contra un solo país significa la desestabilización de toda la región, y que la historia ha demostrado que «la división nos hace vulnerables.»
»Hoy estamos en la obligación de defender lo que tanto nos ha costado mantener en medio de un mundo convulso…Nuestra unidad sea el muro que contenga el racismo, el supremacismo y nuestro programa de paz sea un legado más preciado que dejemos a las futuras generaciones», finalizó.










